Somos diferentes, con un propósito
Imagina por un momento entrar a un concierto, la orquesta está en su lugar, el director levanta la batuta y, de repente, todos los músicos tocan exactamente la misma nota, al mismo tiempo, con el mismo instrumento, durante una hora, el sonido podría ser fuerte e imponente, pero no hay melodía, no hay belleza, ni emoción, sería simplemente un ruido monótono. A menudo, al observar nuestras comunidades y congregaciones, caemos en la tentación de buscar exactamente eso: que todos suenen igual, piensen idéntico, vistan de la misma manera y expresen su fe bajo el mismo molde; pero Dios nos hizo diferentes, pensamos diferentes, los que escribieron la Biblia fueron: pastores, sacerdotes, reyes, médicos, pescadores; con caracteres diferentes, palabras y estilos diferentes; pero todos tenían un propósito y una fe; esa es la belleza de Dios, que en nuestras diferencias nos hace uno y nos usa respetando nuestra manera de ser. Observemos el contraste bíblico entre la Torre de Babel y el Día de Pent...