Obra no terminada
Imagina por un momento que entras al taller de un gran escultor en los años 1500, lo primero que notas no es la belleza de las esculturas, sino el caos, hay polvo en el aire, fragmentos de mármol esparcidos por todo el suelo, herramientas pesadas descansando sobre las mesas, toda una escena de destrucción. Pero para el maestro escultor, ese caos tiene un propósito, él no está destruyendo la piedra; está liberando la obra de arte que se esconde en su interior. Con demasi ada frecuencia, miramos nue stras propias vidas y nos sentimos como ese bloque de mármol golpeado, vemos nuestros fracasos, los fragmentos rotos de nuestros planes y sentimos el dolor agudo de las pruebas, es fácil caer en el desánimo y pensar: "Mi vida es un desastre, estoy estancado. No veo forma ni propósito en lo que estoy atravesando", pero la realidad es diferente y llena de esperanza: no eres una ruina; eres una obra en construcción, y lo más importante: la obra no está terminada. Efesios 2:10 ...