Varón esforzado y valiente
Es probable que en algún momento de la vida hayas lidiado con la inseguridad, la ansiedad, el miedo es humano, no tienes de qué avergonzarte o sentirte mal; el miedo tiene la capacidad de paralizarnos, de hacernos dudar de nuestras capacidades y de hacer que nos escondamos de los desafíos, pero, la historia de Gedeón, nos hacer recuerdo que el miedo no es el final de la historia, sino que muchas veces es el principio de algo grande.
Para entender a Gedeón, primero debemos entender su situación, Israel estaba atravesando un momento de crisis económica porque los madianitas, saqueaban constantemente sus tierras, robando sus cosechas, sus animales dejándolos en la miseria, el miedo era el pan de cada día.
Cuando vemos a Gedeón por primera vez, no lo encontramos liderando un ejército, lo encontramos escondido, estaba sacudiendo el trigo en un lagar (el lugar hundido donde se pisaban las uvas) para ocultarlo de los madianitas, Gedeón estaba en modo de supervivencia, quizás hoy te sientas exactamente así: intentando proteger lo poco que te queda, escondido de los problemas, las deudas, las enfermedades, sobreviviendo día a día.
El miedo de Gedeón era válido, basado en una realidad muy dura, es precisamente en ese lugar oscuro y escondido donde ocurre el encuentro que cambiaría su vida, si te sientes como Gedeón, este puede ser el momento que Dios cambiará tu vida.
De repente, el Ángel del Señor se le aparece a Gedeón con un saludo que parece una contradicción total a lo que estaba ocurriendo: "El Señor está contigo, varón esforzado y valiente" (Jueces 6:12).
Imagínate la confusión de Gedeón, él estaba con miedo, escondido en un hoyo en la tierra, sintiéndose de todo menos valiente, y su respuesta inicial es honesta: "Si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto?", además, Gedeón le recuerda a Dios sus debilidades: su familia era la más pobre de Manasés, y él era el menor de la casa de su padre, él se veía a sí mismo como lo último de lo más bajo.
Dios no nos define por nuestros miedos ni por nuestras inseguridades o por lo que pensemos de nosotros mismos, Él no mira quién eres en tu momento de mayor vulnerabilidad, sino en quién puedes convertirte cuando Él está a tu lado, Dios vio al guerrero en Gedeón mucho antes de que Gedeón pudiera siquiera levantar una espada, a veces pensamos que para ser usados en propósitos grandes debemos tener una fe enorme desde el primer minuto, pero la historia de Gedeón nos muestra a un Dios paciente.
Gedeón tenía muchas dudas, pidió señales a Dios, pidió que el rocío cayera solo sobre un vellón de lana y dejara la tierra seca, y al día siguiente, que la tierra estuviera mojada y el vellón seco, Dios no se enojó por estas peticiones, no lo reprendió por su falta de fe, en su misericordia por la fragilidad humana, Dios despejó las dudas de Gedeón y le dio la confirmación que necesitaba para fortalecer su corazón.
Si hoy tienes dudas, si necesitas pedirle a la vida o a Dios confirmaciones para dar el siguiente paso, no te sientas culpable, el valor no es la ausencia de miedo; es caminar hacia adelante a pesar de cualquier temor, buscando la seguridad de que no caminas solo.
Una vez que Gedeón acepta el llamado, reúne a un ejército de 32.000 hombres, parecía un buen número para enfrentar al enemigo, pero Dios le dice que son demasiados, a través de un proceso de selección, el ejército se reduce a sólo 300 hombres frente a un campamento enemigo que parecía "como langostas en multitud".
¿Por qué haría esto? porque cuando nuestras herramientas, nuestros recursos y nuestras fuerzas humanas son llevadas al mínimo, es cuando más evidente se hace de dónde proviene verdaderamente la victoria, Dios quería que Gedeón y el pueblo supieran que el triunfo no se debió a su poderío militar, sino al poder de Dios.
A veces sentimos que nos faltan los recursos, la inteligencia, el dinero o el apoyo para enfrentar nuestros "madianitas" personales, nos sentimos como un pequeño grupo de 300 frente a un problema inmenso, pero esa falta de recursos es el escenario perfecto para que ese Dios extraordinario se manifieste.
Gedeón empezó su historia escondido, temeroso y lleno de excusas, pero terminó liderando a su pueblo hacia una victoria, trayendo paz a la región durante cuarenta años, se convirtió, de hecho, en ese "varón esforzado y valiente" que Dios vio desde el principio.
El miedo es un punto de partida, no una sentencia de vida, si hoy te sientes abrumado, recuerda que no tienes que ser intrépido desde el inicio, solo tienes que estar dispuesto a dar un paso, escuchar esa voz que te recuerda tu valor, y confiar en que no enfrentas tus batallas en soledad.
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