De la Cárcel al Palacio



José pasó del encierro, humedad y abandono en una mazmorra egipcia, a portar lino fino, viajar en carros de oro y ejercer una autoridad absoluta en la corte del imperio más poderoso de su época

Muchas veces leemos esta historia de una manera pasiva, porque sabemos el final, al leer de esta manera corremos el riesgo de los momentos oscuros y dolorosos que pasó José y minimizar el trauma psicológico y espiritual que José experimentó, el verdadero milagro de la vida de José no fue que llegó a ser el hombre más importante después del Faraón; el milagro fue que llegó con un corazón sano, completamente libre del veneno de la amargura.

A veces enseñamos que "a los que aman a Jehová, todo obra para bien" de una manera casi anestésica, como si eso borrara el dolor que estamos pasando, veamos que pasó con José, José fue traicionado por su propia sangre, sus hermanos, aquellos que debían protegerlo, lo arrojaron a una cisterna oscura y lo vendieron como mercancía (puedes esperar traición de cualquiera, no te cuidas de la traición de casa, no la esperas, la traición que más duele es la traición de los que viven contigo), luego, en la casa de Potifar, a pesar de demostrar una integridad y multiplicar los recursos de su amo, fue víctima de una acusación falsa por parte de la esposa de este, por último, el copero del faraón, a quien José ayudó, consoló y sirvió en su momento más oscuro, simplemente lo olvidó por dos años completos.

Si alguien en la historia tenía un argumento para estar resentido, cínico y lleno de odio, era José, había invertido su vida en ser fiel a Dios y lo único que recibió fue injusticia, pero José cuidó su corazón para no caer en la amargura.

Mientras José esperaba en el rincón olvidado de una celda, Dios estaba trabajando a dos frentes: preparando la economía de Egipto para una crisis y forjando el carácter interno José.

Salmo 105:17-19 "17 Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo. 18 Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona. 19 Hasta la hora que se cumplió su palabra, El dicho de Jehová le probó."

Dios no tiene prisa por sacarnos de la prueba, la prueba procesa nuestro carácter para sostener el éxito, un carácter frágil o arrogante se destruye tanto con el fracaso como con el poder.

A menudo pensamos que la gran prueba de José fue sobrevivir a la cárcel, pero la verdadera prueba de fuego fue el palacio, cuando José fue nombrado el segundo al mando, de repente tuvo en sus manos el poder absoluto para vengarse, primero de los vendedores de esclavos, de Potifar, del coopero, y por último de sus hermanos; se imaginan, cuando sus hermanos se postraron ante él sin reconocerlo, la tentación de venganza debió ser grande, un solo movimiento de su mano habría sido suficiente para enviarlos a prisión o a la muerte.

José demostró que era un hombre verdaderamente libre cuando usó su autoridad no para destruir a sus ofensores, sino para preservar sus vidas, es necesario notar que José lloró en varias ocasiones al ver a sus hermanos, esto nos demuestra que el perdón no significa ausencia de dolor, ni exige reprimir nuestras emociones, perdonar significa elegir conscientemente que ese dolor histórico no mande tus acciones presentes.

Génesis 50:20 " Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo."

José no excusó el pecado de sus hermanos ni lo llamó "una bendición disfrazada", fue directo: pensasteis hacerme mal, no llamó bueno a lo malo, sin embargo, su mente estaba aferrada a una realidad muy superior a su trauma: la soberanía absoluta de Dios. Comprendió que el Señor es capaz de tomar la peor maldad humana y utilizarla para hacer el bien.

No todos estamos destinados a gobernar una nación, pero absolutamente todos estamos llamados gobernar nuestras actitudes, la amargura te ancla al pasado, pero el perdón y la confianza en la providencia de Dios te catapultan directo hacia tu propósito, si José, si Jesús fueron capaces de perdonar todo el daño que les hicieron, ¿Por qué nosotros no?

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Dios te bendiga

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