Bástate mi gracia


Pablo era un hombre de revelaciones, plantador de iglesias, escribió de gran parte del Nuevo Testamento y, pero también tenía una carga terrible: un "aguijón en la carne".

2 Corintios 12:7 "Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee..."

El término griego utilizado para "aguijón" es skolops, esta palabra no describía una pequeña astilla molesta; hacía referencia a una estaca afilada, puntiaguda, como las que se utilizaban para anclar tiendas de campaña o para empalar; nos habla de un dolor agudo, penetrante, constante y debilitante.

Los estudiosos no han podido determinar que era este skolops: ¿era una enfermedad de los ojos, ataques de malaria, la persecución de opositores, o una angustia emocional? El texto no lo especifica, el aguijón de Pablo puede representar cualquier cosa.

Tener un aguijón no es un indicador de falta de fe o de un ministerio fallido, muchas veces existe la presión de proyectar una imagen victoriosa, pero, la Biblia nos muestra que la fe persevera en medio de las luchas y las crisis, el sufrimiento o la debilidad no te descalifican para ser usado por Dios; al contrario, preparan el escenario donde lo divino muestra su poder en medio de la nuestra debilidad.

Tres veces Pablo rogó al Señor que le quitara este aguijón, esta no fue una oración suave antes de dormir; era un clamor ferviente, repetido y desesperado (recordemos que skolops era una estaca afilada que causaba dolor), Pablo anhelaba libertad para servir mejor, para avanzar sin esa carga sobre sus hombros, pero, la respuesta fue un aparente "no".

Cuando nuestras oraciones no son contestadas como deseamos, es fácil que nos frustremos, pero el texto nos revela algo distinto: Dios no ignoraba el dolor de Pablo, estaba redefiniendo el propósito de ese dolor, el texto menciona explícitamente que el aguijón fue permitido para evitar que Pablo se "exaltase desmedidamente", el dolor actuó como un ancla de humildad.

Corintios 12:9 "Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad..."

La frase "Bástate mi gracia" nos enseña que la gracia de Dios no es simplemente una palmadita de consuelo en la espalda, la gracia, en este contexto, es una fuerza activa, dinámica, es la provisión continua y milagrosa de poder divino para sostenernos en la tarea de todos los días.

La palabra "perfecciona" no significa que el poder de Dios tenga un defecto que deba arreglarse, significa que alcanza su plenitud, su máxima expresión, precisamente en la debilidad humana, piensa en el contraste de un diamante brillante que está sobre un paño negro, la oscuridad del paño no disminuye la belleza del diamante; es exactamente lo que permite que su brillo se note mejor.

La respuesta de Dios frente a nuestras limitaciones no siempre es quitar la dificultad, a veces, Su respuesta es inyectar Su presencia en medio del fuego, la gracia no siempre cambia nuestras circunstancias, pero siempre nos cambia a nosotros dentro de las circunstancias.

2 Corintios 12:9 "... Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo."

La conclusión a la que llega Pablo desafía toda lógica humana, él decide "gloriarse" en sus debilidades, esto no es resignación ni masoquismo; es una rendición: "cuando soy débil, entonces soy fuerte" (v. 10), al dejar de luchar para ocultar nuestras grietas y, en cambio, entregarlas a Dios, nos convertimos en vasijas útiles, donde el Espíritu Santo tiene libertad total para operar.

Si hoy sientes el peso de un aguijón, quiero animarte a mirar más allá de ese aguijón y enfocar tu vista en la gracia que la rodea, no estás solo, y no estás fallando por sentirte débil, estás en la posición exacta, para experimentar el poder de Dios sobre tu vida.

Deja que Su gracia te sostenga, renueve tu esperanza y te recuerde que la obra que Él hace en ti y a través de ti para otros es imparable.

Si este devocional ha sido de bendición para tu vida, ¡Compártelo!

Dios te bendiga

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