Obra no terminada


Imagina por un momento que entras al taller de un gran escultor en los años 1500, lo primero que notas no es la belleza de las esculturas, sino el caos, hay polvo en el aire, fragmentos de mármol esparcidos por todo el suelo, herramientas pesadas descansando sobre las mesas, toda 
una escena de destrucción.

Pero para el maestro escultor, ese caos tiene un propósito, él no está destruyendo la piedra; está liberando la obra de arte que se esconde en su interior.

Con demasiada frecuencia, miramos nuestras propias vidas y nos sentimos como ese bloque de mármol golpeado, vemos nuestros fracasos, los fragmentos rotos de nuestros planes y sentimos el dolor agudo de las pruebas, es fácil caer en el desánimo y pensar: "Mi vida es un desastre, estoy estancado. No veo forma ni propósito en lo que estoy atravesando", pero la realidad es diferente y llena de esperanza: no eres una ruina; eres una obra en construcción, y lo más importante: la obra no está terminada.

Efesios 2:10 "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas"

No eres un producto fabricado en serie, no eres un accidente ni un proyecto de segunda mano, eres hechura de Dios.

Un artista invierte su corazón, su tiempo y su reputación en su obra, Dios te ha diseñado con una atención meticulosa, cada rasgo de tu personalidad, cada experiencia que has vivido, incluso aquellas que parecen oscuras, están siendo redimidas y utilizadas por el Gran Artista para darte una forma única, diseñada específicamente para las "buenas obras que preparó de antemano".

Aceptar que somos una obra implica también aceptar que estamos en un proceso y los procesos no siempre son cómodos.

Filipenses 1:6 "estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;"

Dios no deja las cosas a media, Él no te rescató del lodo para dejarte a la mitad del camino, cuando Dios te mira, no se frustra por lo que aún te falta; Él se goza porque ve el producto terminado, Él ve la obra en la que te estás convirtiendo.

Cuando sientas que no avanzas, recuerda que el crecimiento de las raíces en un árbol es silencioso, oscuro e invisible, pero es lo que sostiene al árbol durante la tormenta, confía en las manos del Artista, no tienes que tenerlo todo solucionado, no tienes que ser perfecto, sólo tienes que permanecer en Sus manos y dejarte moldear.

Oración: Amado Padre, gracias porque cuando yo veo desorden, Tú ves potencial, gracias por no rendirte conmigo, incluso cuando yo mismo estoy tentado a hacerlo, reconozco que a veces el proceso duele y el cincel de las circunstancias es difícil de soportar, pero confío en tu corazón de Artista, ayúdame a recordar que soy tu obra, creado con propósito y amor, te entrego mis áreas inconclusas y mis frustraciones, dame la paciencia para esperar tu tiempo perfecto y la fe para creer que completarás la buena obra que has comenzado en mí, en el nombre de Jesús, Amén.

Comenta lo que Dios te ha ministrado.

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Dios te bendiga

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