Raíces profundas


Jeremías 17:7-8 "
7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 
8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto."

Muchas veces la sociedad valoran casi de manera exclusiva "las ramas": los ministerios visibles, el carisma, el éxito en los proyectos, la alegría exterior y la capacidad de hablar con elocuencia, todo eso es hermoso y necesario, pero si no existe un sistema de raíces profundas que sostenga ese peso, cualquier rama, por más verde que parezca, terminará quebrándose, la verdadera fortaleza espiritual, aquella que no se quiebra ante la adversidad, se construye en el secreto, en la oscuridad de la tierra, donde nadie aplaude y nadie ve.

La raíz no busca el protagonismo; su única misión es abrirse paso entre la tierra dura, esquivar las piedras y buscar la humedad, en nuestra vida diaria, cultivar estas raíces implica un esfuerzo intencional y silencioso.

El crecimiento en Dios demanda la disciplina del "lugar secreto", es allí, en el estudio profundo de la Escritura, en las madrugadas de oración, en el silencio de la meditación y en la honestidad del arrepentimiento, donde nuestras raíces se estiran buscando la Corriente de Agua Viva.

A veces, la tierra de nuestro corazón parece árida o llena de rocas, podría resultar tentador conformarse con raíces superficiales que solo se alimentan de la lluvia ocasional del domingo o del entusiasmo momentáneo de una buena noticia, pero el llamado es a cavar más hondo, la intimidad constante con Dios es el único capital espiritual que garantizará tu estabilidad a largo plazo.

La sequía y el calor van a llegar, habrá temporadas donde el ministerio se sentirá pesado, donde las respuestas a las oraciones parecerán demorarse, donde las relaciones enfrentarán tensiones, es en estas "épocas de sequía" donde se revela la verdadera profundidad de nuestras raíces.

Un árbol con raíces superficiales entra en pánico cuando el sol calienta demasiado; sus hojas se marchitan rápidamente porque depende de las circunstancias externas inmediatas, por el contrario, el árbol con raíces profundas mantiene sus hojas verdes porque está bebiendo de fuentes subterráneas que el sol no puede llegar, tu fuente de esperanza no es el éxito de tus circunstancias, sino la inmutabilidad de las promesas de Dios, aunque el panorama exterior parezca desértico, tu interior puede estar rebosante de paz porque tu confianza está anclada en la roca eterna.

Oración, Señor, gracias por ser la corriente de aguas vivas que nunca se seca. ayúdanos a no deslumbrarnos por el tamaño de nuestras ramas, sino a ocuparnos diligentemente de la profundidad de nuestras raíces, danos la gracia para buscarte en el secreto, la resistencia para soportar las sequías con esperanza y la fortaleza para ser sombra y refugio para los corazones cansados, que nuestra confianza descanse enteramente en Ti, para que nuestro fruto permanezca, sin importar cuán fuerte sople el viento. Amén.

Comenta lo que Dios te ha ministrado.

Si esta devocional ha sido de bendición para tu vida, compártelo.

Dios te bendiga

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Evangelio de la Restauración en la Era del Juicio

Calma en medio de la tormenta

Aunque todo se destruya, sigo vivo