Renueva mis fuerzas


Efesios 6:10 "Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
"

Cada día el mundo nos presenta un campo de batalla, no estoy hablando de espadas y escudos, sino un terreno donde se libran luchas algunas de ellas silenciosas como: la ansiedad, las tensiones en las relaciones, los desafíos, la fatiga emocional y el desgaste espiritual; a veces el simple hecho de levantarnos, enfrentar el día y decidir avanzar con integridad requiere de mucha voluntad, es aquí donde la fe no puede ser un concepto, sino que debe convertirse en una realidad.

El mensaje constante es "esfuérzate más", "cree en ti mismo" y "sé tu propia fuente de energía", esta mentalidad es una trampa, Pablo un líder que conoció la persecución y el desgaste físico, nos aconseja: "Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza".

Nuestra debilidad no es un obstáculo para Dios; es el requisito para que Su poder se manifieste, cuando llegamos al límite de nuestros recursos humanos, de nuestra paciencia o de nuestra estrategia, apenas estamos llegando a la frontera donde comienza la gracia ilimitada de Dios, reconocer nuestra incapacidad para ganar la batalla es el primer paso hacia la victoria.

Además, debemos comprender que el campo de batalla principal suele ser nuestra propia mente, las Escrituras nos recuerdan que "las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas" (2 Corintios 10:4), pensamientos de fracaso o de insuficiencia intentan establecer fortalezas en nuestra mente, necesitamos llevar cautivo cada uno de esos pensamientos a la obediencia a Cristo, este es un ejercicio espiritual profundo; requiere examinar nuestras conclusiones diarias a la luz de la Palabra y negarnos a aceptar cualquier realidad que contradiga el carácter de Dios.

Oración: Señor, hoy reconozco con humildad que muchas batallas me superan, pero encuentro profunda paz al saber que Tú superas cualquier batalla, perdóname por las veces que he intentado pelear apoyado en mi propia inteligencia o fuerza, terminando vacío y exhausto, hoy decido entrelazar mi vida con la Tuya, renueva mis fuerzas como las del águila, enséñame a descansar en Tus corrientes y a vestir Tu armadura con valentía, llena mi mente de Tu verdad y mi corazón de una esperanza inquebrantable, en el nombre de Jesús, Amén.

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Dios te bendiga

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