Más que vencedor
La vida a veces nos presenta momentos difíciles, hay días en los que de dar un paso hacia adelante requiere de una gran cantidad de energía y de fe, en esos días donde la rutina, los desafíos o las malas noticias intentan apagar nuestro espíritu, la promesa de Dios en Romanos 8 trae esperanza, nos dice que no solo somos sobrevivientes... sino que somos más que vencedores.
A veces, el desánimo llega porque tenemos una expectativa equivocada de lo que significa triunfar, pensamos que la victoria es la ausencia de problemas, una vida donde todo encaja perfectamente y donde no hay lágrimas ni fracasos, pero la Biblia no dice "fuera de estas cosas somos vencedores", sino "en todas estas cosas", es exactamente en medio de la tribulación, de la angustia y del desafío donde nuestra identidad como vencedores se revela y se fortalece.
No se trata simplemente de ganar por un punto en el último segundo del partido, se trata de una victoria total y contundente, ser más que vencedor significa que el enemigo no solo es derrotado, sino que los despojos de esa misma batalla se convierten en una bendición para el vencedor, lo que quiero decir es que las mismas pruebas que intentaron destruirnos se transforman en los instrumentos que construyen nuestro carácter y nos acercan más al propósito de Dios.
Un creyente sabio no abandona su caminar cuando el día se vuelve oscuro o incierto, confía plenamente en el carácter de Dios, cada paso de fe en la oscuridad es una semilla que da frutos en la luz, la verdadera resiliencia consiste en ser vencedores en cada paso.
- El paso de levantarse: A veces, el salir de la cama y decidir enfrentar un día difícil con la mejor actitud posible... ya es una victoria.
- El paso del perdón: Elegir soltar una ofensa cuando exigimos venganza es una manifestación pura de victoria de Cristo operando en nosotros.
- El paso del silencio: Guardar silencio, investigar nuestro interior y descansar en la soberanía de Dios en lugar de reaccionar impulsivamente, es una victoria de fe y dominio propio.
- El paso de la alabanza: Cantar y adorar a Dios cuando el corazón está roto es, quizás, la mejor forma de demostrar que somos más que vencedores.
La victoria no solo te espera en la línea de meta, sino que te acompaña en cada paso de la carrera.
Oración: Padre Santo, te damos gracias porque en medio de nuestras tormentas diarias, Tú eres nuestra paz perfecta, gracias porque no nos dejas luchar solos, sino que nos has asegurado la victoria por medio de tu hijo Jesucristo, ayúdanos a comprender esta promesa cuando nuestros pasos sean débiles, recuérdanos que no caminamos apoyados en nuestras propias fuerzas, sino que caminamos sostenidos por tu amor, fortalece a cada persona que se detiene a leer estas palabras, levanta sus ánimos y dales la convicción absoluta de que, en Ti, siempre hay una esperanza y siempre hay victoria, en el nombre de Jesús, Amén.
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Dios te bendiga

Solo una cosa puedo decir GRACIAS MI DIOS POR ESTAR SIEMPRE AHI
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