Levanta las manos del caído


Hebreos 12:12 "Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas;
"

Esta instrucción es un llamado de aliento para el guerrero que está exhausto, nos recuerda que el cansancio es el resultado de haber estado en la batalla y necesitamos beber de nuevo de la Fuente de vida para recuperar las fuerzas.

La expresión "manos caídas", son aquellas manos que se ha dejado caer por un cansancio extremo; es la misma imagen de la cuerda de un arco que ha perdido su tensión y ya no puede disparar la flecha con eficacia, por otro lado, las "rodillas paralizadas" nos hablan de rodillas debilitadas que tiemblan ante el peso de la carga, incapaces de sostenerse firmes.

Dios entiende perfectamente nuestro cansancio, Él sabe que las manos pueden llegar a pesar como el plomo cuando la batalla se alarga o los resultados que esperamos parecen tardarse.

Éxodo 17:12 "Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol."

Moisés era un líder extraordinario, un hombre que hablaba cara a cara con Dios y que cargaba con la responsabilidad de toda una nación, pero sus manos se cansaron, su fe no disminuyó, su comunión con Dios no estaba rota, pero su cuerpo llegó a un límite natural.

El cansancio ataca a aquellos que más han invertido, a los que han estado de pie en la brecha, reconocer que nuestras manos están caídas, sin culpa ni vergüenza, es el primer paso hacia la restauración.

Levantar las manos caídas requiere sabiduría y la aplicación de principios:

  • Encontrar la Roca Correcta: Así como Moisés necesitó una piedra literal para sentarse, nosotros necesitamos descansar intencionalmente en la Roca que es Cristo, no podemos sostener el peso de nuestras batallas apoyándonos en nuestra fuerza, intelecto o experiencia; el reposo en la presencia de Dios no es una pérdida de tiempo, es una estrategia vital de guerra, es en el lugar secreto, en la oración quieta y sin la presión del reloj, donde Dios renueva nuestras fuerzas.
  • Permitir el Soporte de otros: Moisés no garantizó la victoria solo, necesitó de Aarón y de Hur, a veces en nuestro deseo de ser pilares para los demás, nos aislamos, ocultamos nuestras debilidades por temor a perder credibilidad, pero, Dios ha diseñado su cuerpo para que sea un tejido orgánico de soporte mutuo, permitir que otros sostengan nuestros brazos cuando ya no podemos más es un acto de valentía y humildad.
  • Redirigir la Mirada: Las manos suelen cansarse cuando nuestros ojos se fijan durante demasiado tiempo en la tormenta, al contemplar a Jesús, recordando que Él soportó la cruz y se sentó a la diestra del trono, nuestra perspectiva se alinea con la eternidad y nuevas fuerzas son inyectadas en nuestro espíritu.

Si en esta temporada sientes que tus manos han perdido su fuerza, o que el estrés a afectado a tu servicio, o que las rodillas tiemblan ante los desafíos que tienes por delante, cobra ánimo, hay gracia abundante y disponible para ti en este preciso instante, Dios no mira tu fatiga con decepción; Él te ofrece Su mano fuerte, para ayudarte a levantar las tuyas una vez más.

Oración de Renovación Señor, hoy reconozco delante de ti que mis fuerzas son humanas y limitadas, hay momentos donde mis manos caen por el peso de la jornada y mis rodillas tiemblan ante los retos, te pido que renueves mi espíritu con tu aliento de vida, sé tú la Roca firme donde pueda sentarme a descansar; dame los compañeros de milicia que necesito para sostener mis brazos, y ayúdame a mantener mis ojos fijos, sin distracción, en tu victoria, levanto mis manos hoy hacia ti, no por mi propia capacidad, sino confiando en el poder de tu amor que me sustenta y me impulsa hacia adelante, en el nombre de Jesús, Amén.

Comenta lo que Dios te ha ministrado.

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Dios te bendiga

Comentarios

  1. Que increíble e importante es entender que más allá de la posición en donde nos encontremos, entendamos que necesitamos muchas veces el soporte de alguien más, no en señal de derrota sino en señal de humildad y de valentía sobre todo en el caso de los hombres que nos es difícil muchas veces pedir ayuda o admitir la situación de debilidad que se nos presenta

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