La armadura


Aunque Cristo nos ofrece una paz que sobrepasa todo entendimiento, las Escrituras nos advierte que también hemos sido llamados a un frente de batalla, cada mañana, al abrir los ojos, pisamos un terreno donde se libran conflictos, las dificultades familiares, las cargas económicas, los desánimos y las tentaciones del diario vivir son parte de una batalla mucho más grande.

Déjame decirte que no has sido enviado al frente con las manos vacías, Dios te ha equipado, estás armado, estás listo para la "buena batalla".

1 Timoteo 6:12 "Pelea la buena batalla de la fe..."

¿Qué es exactamente lo que hace que esta batalla sea "buena"? En el mundo natural, las guerras traen destrucción, dolor y pérdida, la batalla de la fe es distinta, es "buena" por tres razones: peleamos por una noble causa (la verdad del Evangelio), estamos empoderados por el recurso más grande (el Espíritu Santo que habita en nosotros) y peleamos por un resultado que ya ha sido decidido (Cristo venció en la cruz del calvario).

Para estar verdaderamente listo para esta batalla, el primer paso no es ponernos algo, sino quitarnos lo que nos estorba, recuerda la historia de David cuando enfrentó a Goliat (1 Samuel 17), el rey Saúl, con la mejor de las intenciones, intentó poner su propia armadura sobre el muchacho, la Biblia cuenta que David apenas podía caminar.

¿Cuántas veces cometemos el mismo error? Intentamos pelear nuestras batallas espirituales con las pesadas "armaduras" del mundo o de nuestra propia naturaleza, usamos la armadura del argumento, nos ponemos la autosuficiencia, empuñamos la espada del resentimiento o nos escondemos tras el escudo del cinismo, ese equipo nos impide movernos, nos frustra y nos cansa, David se quitó la armadura de Saúl porque entendió que su victoria no dependía de tácticas humanas, sino del nombre de Jehová de los ejércitos, Dios te invita hoy a despojarte de tus propias defensas, de la ansiedad por controlarlo todo, y a confiar en Su provisión.

Efesios 6:11 "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo."

Pablo nos anima a vestirnos de "toda la armadura de Dios", Dios no nos entrega piezas sueltas para que nos defendamos a medias; nos da una protección completa porque Su gracia y Su poder cubren cada área de nuestra vulnerabilidad.

Considera el diseño perfecto de este equipamiento:

  • El Cinturón de la Verdad: En una cultura llena de relativismo y engaño, la verdad de la Palabra de Dios es lo que sostiene todo nuestro ser, no peleamos basándonos en opiniones o emociones, sino anclados en realidades eternas.
  • La Coraza de Justicia: El enemigo es, por naturaleza, el acusador, y siempre apuntará a tus faltas, pero la coraza que llevas no está hecha con tus buenas obras, sino con la justicia perfecta de Cristo.
  • El Calzado del Evangelio de la Paz: Irónicamente, en esta guerra, nuestro calzado es la paz, es la paz de Dios la que nos da estabilidad cuando el suelo de nuestras circunstancias tiembla.
  • El Escudo de la Fe: La fe no es una mera creencia; es una confianza en el carácter de Dios, este escudo apaga los dardos de fuego: las dudas, los miedos irracionales y las mentiras.
  • El Yelmo de la Salvación: Protege el campo de batalla más crítico: nuestra mente, saber con absoluta certeza que somos salvos guarda nuestros pensamientos de la desesperación.
  • La Espada del Espíritu: Es nuestra arma de ataque, la Palabra de Dios corta las ataduras del enemigo, del mismo modo que Jesús venció la tentación en el desierto declarando: "Escrito está".

Quizás hoy te sientas cansado por las exigencias del ministerio o de la vida, a veces, las trincheras parecen no tener fin, pero la clave para renovar tus fuerzas está en un profundo cambio de perspectiva, un soldado terrenal pelea con la esperanza de ganar la guerra; el creyente, en cambio, pelea sabiendo que la guerra ya se ganó.

Comenta lo que Dios te ha ministrado.

Si esta devocional ha sido de bendición para tu vida, compártelo.

Dios te bendiga

Comentarios

  1. Muchas veces olvidó de estás armas, pero no olvido que...... soy vencedora por aquel que dió la vida por mi y no por mis fuerzas!!! Vamos pa delante con JEHOVA DE LOS EJÉRCITOS

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