Eres un águila
El cansancio es una realidad, en el caminar de la fe, el servicio constante a los demás, la carga de guiar y las presiones de la vida pueden agotar nuestras fuerzas físicas, mentales y espirituales; llega un punto en el que la motivación se desgasta y el cansancio parece tomar el control, Dios no ignora nuestra debilidad; la comprende y nos ofrece una promesa: tendremos nuevas fuerzas.
La renovación de nuestras fuerzas no viene de la inactividad, viene de un acto intencional y continuo de entrelazar nuestra fragilidad con la omnipotencia de Dios, cuando tu hilo delgado, que está a punto de romperse por el estrés y la carga, se entrelaza con el del Espíritu Santo, en ese momento te conviertes en un cable inquebrantable, esperar en el Señor es una comunión activa; es unir tu debilidad a Su poder.
Existe un cuento muy popular que a menudo se usa para explicar este versículo, es la historia del águila que, al llegar a los 40 años, se aísla en la cima de una montaña, según el cuento, el águila golpea su pico contra la roca hasta arrancárselo, espera a que le crezca uno nuevo para arrancarse las garras y luego se despluma por completo, soportando un proceso de 150 días para poder vivir 30 años más.
Aunque es un relato motivacional que busca enseñar sobre la transformación, la realidad: esta historia es un mito, un águila no puede sobrevivir meses sin cazar ni alimentarse, y arrancar su propio pico sería una mortal para el águila.
La verdadera grandeza del águila no está en la automutilación, sino en su diseño aerodinámico y su inteligencia para volar, las águilas son maestras en el uso de corrientes del aire.
Cuando un águila necesita ganar altura, no gasta sus energías aleteando, simplemente busca una corriente de aire caliente, extiende sus alas de hasta dos metros, bloquea sus articulaciones y deja que el aire caliente la eleve hacia las alturas.
- El agotamiento humano: Viene de "aletear" en nuestras propias fuerzas, cuando intentamos resolver los problemas del ministerio, la familia y la vida confiando solo en nuestras estrategias y recursos, terminamos exhaustos.
- La renovación divina: Consiste en aprender a identificar el viento o aliento del Espíritu de Dios, levantar alas como las águilas significa rendir el esfuerzo humano, extender las alas de la fe y descansar en la corriente del Espíritu para que Él sea quien nos eleve.
Es muy interesante cómo el águila enfrenta las tormentas, mientras otras aves buscan refugio y se esconden cuando se acerca la tormenta, el águila utiliza los vientos de la tormenta para volar por encima de las nubes, la tormenta que aterroriza a otros es el mismo instrumento que el águila usa para alcanzar alturas donde el sol brilla.
Hoy se te presenta una oportunidad para evaluar tus fuerzas, si estás agotado de aletear contra el viento, detente, no tienes que lastimarte para ser renovado, ni tienes que esforzarte más de lo que la gracia te permite, solo necesitas extender tus alas, entrelazar tu corazón al de Dios y dejar que el viento de Su Espíritu te eleve por encima de las circunstancias.
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Dios te bendiga

Qué tremendo es entender que cuando nuestra fuerzas estan a punto de desfallecer su Espíritu entrelazado con nuestra alma fortalece esa delgada línea de cnsncio y estres
ResponderEliminarEs importante no olvidarnos de quien somos y para que estamos aquí. Pero cuando nos olvidamos es el Espíritu Santo quien nos recuerda que nos da FUERZAS con las águilas...
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