Te está buscando
Lucas 15:4 "¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?"
Vivimos en un mundo habitado por más de ocho mil millones de personas, en medio de multitudes, ciudades congestionadas, es fácil sentirnos insignificantes, a veces, la vida moderna dice que somos invisibles, que somos reemplazables o que, en el gran esquema del universo, nuestra existencia es apenas un grano de arena en una playa.
Pero en la Biblia, nos topamos con la historia del Buen Pastor, una parábola que, aunque breve, contiene una declaración de amor: para Dios, tú no eres un número, eres Su tesoro.
Desde una perspectiva empresarial o humana, la decisión del pastor en la historia de Jesús no tiene sentido, si tienes cien ovejas y pierdes una, todavía te queda el 99%, cualquier gerente te diría que una pérdida del 1% es un margen de error más que aceptable, te dirían que no vale la pena arriesgar a las noventa y nueve, por ir a buscar a una sola oveja que, además, probablemente se perdió por su propia torpeza.
Pero el reino de los cielos no opera bajo la lógica de la eficiencia; opera bajo la lógica del amor, el Pastor no mira al rebaño y dice: "Aún me quedan suficientes ovejas", él mira al rebaño, nota el espacio vacío, conoce exactamente quién falta y dice: "Me falta ella, y no estaré completo hasta que vuelva a casa".
A veces, las ovejas no se pierden porque quieran escapar deliberadamente del pastor, a veces, se pierden porque se distraen, ven un pasto que parece más verde un poco más allá, dan un paso, luego otro, y cuando levantan la cabeza, el rebaño ya no está.
Quizás hoy te sientas así, tal vez no hubo un gran momento de rebelión en tu vida, sino una serie de pequeñas distracciones, decepciones, dolores o ansiedades que te fueron alejando poco a poco, de pronto, te encuentras en un terreno oscuro, enredado en las espinas de la preocupación, la soledad o la culpa, sientes que has caminado demasiado lejos en la dirección equivocada y que el Pastor debe estar demasiado decepcionado para ir a buscarte.
Pero el Pastor conoce la naturaleza de sus ovejas, Él no se sorprende de nuestra fragilidad, cuando te pierdes, su primera reacción no es la ira, sino una compasión, Él no se cruza de brazos a esperar a que encuentres el camino de regreso por tus propios medios; Él toma su cayado, deja la comodidad del prado y sale a buscarte.
Es vital que hoy entiendas tu valor, Dios conoce tu voz entre millones de voces que claman al mismo tiempo, Él conoce el peso exacto de las lágrimas que has derramado en la soledad de tu habitación, Él entiende tus miedos más profundos, esos que no te atreves a confesarle a nadie, y celebra tus alegrías más pequeñas.
No eres un accidente ni un número más, fuiste creado con un propósito específico, con talentos únicos y un corazón que Dios anhela habitar, cuando te sientes perdido o indigno, el enemigo de tu alma intentará convencerte de que nadie notaría tu ausencia, pero el Buen Pastor te dice hoy: "Yo la notaría, yo cruzaría montañas, descendería a los valles más oscuros y caminaría entre los lobos solo para traerte de vuelta".
La parte más hermosa de la parábola ocurre cuando el pastor finalmente encuentra a la oveja, presta atención a lo que no hace: no la golpea con su vara, no la regaña durante el camino de regreso, ni la obliga a caminar exhausta detrás de él para que aprenda la lección.
Lucas 15:5 dice: "Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;".
La oveja está cansada, herida y asustada, así que el Pastor la levanta, su fuerza se convierte en la fuerza de la oveja, no importa qué tan enredado estés hoy en tus problemas o cuánto creas haber fallado; Dios no te está buscando para castigarte, te está buscando para cargarte y llevarte de vuelta a un lugar de paz y provisión.
Y no lo hace con resignación, lo hace lleno de alegría, hay fiesta en el cielo por ti, hay celebración porque el que estaba perdido, ha sido hallado.
Si hoy te sientes pequeño, invisible o extraviado, ten la certeza de que estás siendo buscado por el Amor más grande del universo, deja de correr, simplemente permite que el Buen Pastor te encuentre, te levante y te lleve de regreso a casa, tienes un gran valor; vales la sangre del Hijo de Dios, y para Él, tú siempre valdrás la pena.
Si este devocional ha sido de bendición para tu vida, ¡Compártelo!
Dios te bendiga

Comentarios
Publicar un comentario