Restaurador de vidas
A lo largo de nuestra vida, todos experimentamos temporadas en las que sentimos que nuestro corazón, nuestros proyectos o de nuestras fuerzas se han desmoronado, vivimos en un mundo que busca lo nuevo, lo intacto y lo perfecto, y que tiene la costumbre de botar lo que está roto, pero nosotros servimos a un Dios que es el Restaurador de Vidas.
El concepto de restauración en la Biblia no se trata simplemente de "arreglar" algo para que vuelva a funcionar a medias, en la cultura japonesa existe una técnica llamada Kintsugi, que consiste en reparar la cerámica rota utilizando una laca mezclada con polvo de oro, plata o platino, la idea detrás de esta técnica es hermosa: las roturas y las reparaciones forman parte de la historia del objeto y, en lugar de ocultarse, deben mostrarse, la vasija reparada no solo es más fuerte que la original, sino que es mucho más valiosa y bella a causa de sus cicatrices doradas.
De la misma manera, Dios no toma nuestras vidas rotas para simplemente pegarlas con un adhesivo invisible y fingir que el dolor nunca ocurrió, Dios toma nuestras cenizas, nuestras decepciones y nuestras caídas, y las restaura con el oro de Su gracia.
En el Antiguo Testamento, una de las palabras hebreas más utilizadas para "restaurar" es "Shub" (שׁוּב), que aparece cientos de veces, muchas veces se traduce como "volver" o "arrepentirse", su esencia tiene que ver con un retorno al diseño original, a la comunión perfecta, al estado de plenitud, cuando el Salmo 23:3 dice: "Confortará mi alma", la idea original es: "Él hace volver mi alma", o "Él restaura mi vida".
Dios es el único que conoce el diseño original de tu espíritu, cuando las circunstancias de la vida nos desvían, nos desgastan o nos fragmentan, Dios no improvisa, Él mira el diseño inicial con el que fuiste creado y comienza una obra maestra de reconstrucción, devolviéndonos a nuestro estado original.
Joel 2:25 "Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros."
A nivel humano, el tiempo es el único recurso que consideramos que no se puede recuperar, lo que se perdió... se perdió, las oportunidades que pasaron, los años de aflicción, las temporadas de enfermedad o de malas decisiones parecen, a nuestros ojos, ya no pueden volver, pero Dios tiene el poder soberano no solo de sanar el dolor del presente, sino de redimir el tiempo del pasado.
No importa cuántas "langostas" hayan pasado por tu campo; Dios tiene la última palabra y garantiza una cosecha de gozo que superará cualquier pérdida.
El primer objetivo es tu sanidad: que puedas experimentar el "gozo" y el "manto de alegría", Dios anhela verte fuerte, pleno y lleno de una esperanza vibrante.
El segundo propósito está al final de Isaías 61:3: "...y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya", tus áreas restauradas se convierten en el testimonio más poderoso de la gracia de Dios, las personas que te rodean, aquellas que conocieron tu versión herida o cansada, serán testigos del milagro de tu reconstrucción, un árbol de justicia no crece de la noche a la mañana; requiere raíces profundas, requiere haber sobrevivido a las tormentas y requiere la mano del agricultor cuidando su crecimiento, tu vida restaurada no es solo para tu beneficio, sino que se convierte en un referente de fe para aquellos que todavía están caminando en medio de sus propias ruinas.
El primer paso es la rendición para poder apropiarnos de esta promesa, no podemos ser restaurados si insistimos en aferrarnos a las piezas rotas, tratando de ensamblarlas con nuestras propias fuerzas, entregar a Dios nuestras frustraciones, nuestros miedos al futuro, y nuestro cansancio es el acto de fe que activa el milagro.
Quizás el proceso de restauración duela un poco, porque el toque de Dios a veces confronta las heridas antes de vendarlas, pero puedes tener la certeza de que estás en las manos más seguras del universo, Él es intencional, es detallista y está obrando a tu favor en este preciso momento, preparando un nuevo comienzo que te dejará asombrado.
Oración: Señor y Padre nuestro, hoy nos acercamos a Ti reconociendo que Tú eres el único y verdadero Restaurador de Vidas, te entregamos cada área de nuestro ser que necesite tu toque redentor: nuestra mente, nuestras emociones, nuestras fuerzas físicas y nuestros proyectos, gracias porque en Ti, nada se desperdicia, te pedimos que derrames ese óleo de gozo sobre cualquier luto oculto y que cambies nuestro cansancio por un manto de alabanza, confiamos en tu promesa de restituir incluso el tiempo que parecía perdido, y declaramos que nuestro mejor momento no quedó atrás, sino que está siendo forjado por Tus manos hoy, que nuestra vida restaurada brille como el oro, para apuntar siempre a Tu gloria, en el nombre de Jesús, Amén.
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Dios te bendiga

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