Nuevas son cada mañana


Si alguna vez has estado despierto en los minutos antes de que el salga el sol, conoces esa quietud, ese frío que parece entrar en los huesos, la noche a veces se siente interminable, cargada de silencios y, en ocasiones, de ansiedades, pero, sin importar cuán densa haya sido la oscuridad, el sol siempre vuelve a salir.

La misericordia de Dios es así en nuestras vidas, no importa que tan grande sea la crisis, Dios tiene la última palabra, en nuestra caminar por esta vida, todos atravesamos noches, noches de duda, de agotamiento, de lágrimas y de batallas silenciosas, pero es precisamente allí, donde Dios sale a nuestro auxilio.

Lamentaciones 3:22-23 "22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."

El profeta Jeremías no escribió estas palabras desde la comodidad de un palacio, ni en un momento de avivamiento, las escribió sentado sobre las cenizas de Jerusalén en el año 586 a.C. El templo había sido destruido, los muros derribados y el pueblo llevado al exilio, todo lo que representaba seguridad y promesa parecía haber llegado a su final.

No nació en la cima de la montaña de la victoria, nació en momentos de dolor, Jeremías hace un alto en su lamento, cambia su enfoque de la destrucción que ven sus ojos naturales a la naturaleza inmutable del Dios que conoce, y declara que hay una razón fundamental por la que no han sido borrados de la historia.

La palabra que traducimos como "misericordia" proviene del hebreo Chesed, este no es un sentimiento pasajero ni una simple lástima divina, Chesed es el amor de pacto de Dios; es su lealtad inquebrantable, un compromiso que Dios ha hecho consigo mismo de ser bondadoso con su pueblo, además, el texto lo presenta en plural (chasadim), lo que indica varios actos de bondad.

Inmediatamente después, el profeta añade que "nunca decayeron sus misericordias" (o compasiones), aquí el término hebreo es Racham, una palabra profundamente conmovedora que comparte la misma raíz que la palabra para "vientre materno", describe un afecto entrañable, instintivo y protector, similar al que una madre siente por el hijo que lleva en su vientre, en medio de nuestra fragilidad, Dios no nos mira con decepción, sino con amor protector.

¿Por qué el Señor decreta que estas misericordias sean "nuevas cada mañana"?

Al igual que el maná en el desierto, la misericordia de Dios está diseñada para ser recogida todos los días, si los israelitas intentaban guardar el maná para el día siguiente, este se echaba a perder, de la misma manera, nosotros no estamos preparados para vivir los desafíos de hoy con la gracia de ayer, tampoco podemos pedir un "adelanto" de la misericordia de mañana para enfrentar las ansiedades de un futuro que aún no existe.

El acto de dormir es un recordatorio diario de nuestra limitación; perdemos el control, nos volvemos vulnerables y entregamos nuestras cargas, al despertar, abrimos los ojos a un "reinicio", el amanecer es el decreto de que el ayer ha terminado oficialmente, sus errores, sus palabras mal dichas, sus oportunidades perdidas y sus cansancios han quedado sepultados en el pasado, hoy se requiere una nueva porción de gracia, y Dios ya la ha preparado.

Saber esto transforma nuestra manera de vivir, cuando la carga se siente pesada, cuando la congregación enfrenta crisis, o cuando tus propias fuerzas parecen pocas, no necesitas buscar reservas dentro de ti mismo, tu fortaleza no proviene de tu capacidad para ser invencible, sino de aferrarte a la fidelidad de Dios.

Oración para comenzar el día: Señor, gracias porque tu amor no depende de mi perfección, sino de tu carácter, perdona las veces que he intentado vivir de mis propias reservas, hoy recibo tu misericordia fresca, ayúdame a caminar en esta luz, a extender esta misma compasión a los demás, y a descansar en la certeza de que, pase lo que pase hoy, tu fidelidad es grande y suficiente. Amén.

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