las 10 vírgenes


En la vida esperamos muchas veces: esperamos respuestas a nuestras oraciones, esperamos la manifestación de milagros y aguardamos, esperamos el nacimiento de un hijo, esperamos en las instituciones públicas; en Mateo, capítulo 25, Jesús nos cuenta una parábola sobre lo que significa vivir en espera: la historia de las diez vírgenes, a primera vista, podría interpretarse como una advertencia sobre quedarse afuera, pero podemos descubrir que es un mensaje de esperanza, es un llamado a vivir con el corazón encendido.

La boda judía del primer siglo en Medio Oriente no era un evento en un sólo lugar; terminaba con una procesión llena de vida y expectativa, el novio, acompañado de sus amigos más cercanos, viajaba a la casa de la novia para llevarla a su nuevo hogar donde se celebraría el gran banquete, por lo general esta procesión ocurría de noche, y el momento exacto de su llegada era un misterio.

Las diez vírgenes, que son el cortejo nupcial, tenían una misión clara y un propósito definido: salir al encuentro del novio y alumbrar el camino con sus lámparas, sumándose a la procesión con cánticos y alegría, todas conocían su propósito, todas tenían lámparas listas, todas, eventualmente, se cansaron y durmieron durante la larga espera, el detalle, la línea que separó a las prudentes de las insensatas, no fue la falta de sueño, sino la posesión de una vasija adicional: el aceite de la preparación.

¿Qué representa exactamente este aceite que no se puede prestar, compartir ni comprar en el último minuto? En las Escrituras, el aceite es un símbolo del Espíritu Santo y de la presencia de Dios, pero, en la aplicación práctica de esta parábola, el aceite es un símbolo que representa la esencia de una relación privada y profunda con nuestro Señor.

El aceite es el carácter de Cristo forjado en el secreto de nuestro corazón.

  • Son las horas dedicadas al estudio de la Palabra, donde esa Palabra se convierte en vida.
  • Es la adoración genuina que se eleva en medio de las pruebas y las tormentas personales.
  • Es la fe inquebrantable que decide aferrarse a las promesas de Dios, incluso cuando las circunstancias terrenales gritan lo contrario.

Las vírgenes insensatas tenían suficiente aceite para el momento presente, para dar una buena impresión inicial y encender la mecha de la emoción, pero no tenían profundidad, su fe era momentánea; las prudentes, en cambio, se prepararon ante una posible  demora de parte del novio, entendieron que la noche de la vida podía ser larga, fría y desafiante, sabían que una fe viva y transformadora no se puede improvisar en medio de la crisis de la medianoche; se cultiva de manera intencional, día a día, gota a gota, este aceite de la intimidad espiritual es intransferible, una generación no puede simplemente heredarle su relación con Dios a la siguiente; un líder no puede inyectar su fe en el corazón de quienes lo escuchan, cada persona debe ir a la fuente, a Cristo mismo, y pagar el precio del tiempo, la rendición y la devoción para llenar su propia vasija.

El clamor que rompe el silencio a la medianoche: "¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!" no fue diseñado para infundir terror, sino para desatar la máxima celebración.

La medianoche representa la hora más oscura de la historia o los momentos de mayor incertidumbre en nuestro caminar personal, pero debemos recordar: la oscuridad nunca ha intimidado a la luz; por el contrario, es el escenario donde la luz se hace más visible.

Tener nuestras lámparas llenas significa que Dios nos ha equipado para iluminar nuestro entorno sin importar cuán densa se vuelva la noche, cuando el mundo experimenta pánico por la oscuridad, aquellos que han cultivado el aceite de la preparación pueden levantarse con gozo, pueden "recortar las mechas" de sus lámparas (ese acto constante de arrepentimiento y santificación que quita lo que estorba para que la llama arda limpia y brillante) y caminar con la frente en alto, sabiendo que la redención está a la puerta.

No te desanimes si la noche parece larga, el Rey no se ha retrasado porque haya olvidado su promesa; Su tiempo es perfecto y Su llegada esta pronta, levanta tu mirada hoy con una sonrisa de esperanza, si al examinar tu corazón sientes que tu reserva está baja, recuerda que no hay condenación, la fuente de la gracia de Dios fluye inagotable en este mismo instante.

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Dios te bendiga

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