La Red
Imagina por un momento el Mar de Galilea en el primer siglo, los pescadores de la época utilizaban una red de arrastre gigante, conocida en griego como sagena, a diferencia de una red pequeña o una caña diseñada para
El alcance del Reino de Dios es grande, la red no discrimina en el agua, recoge "de toda clase", a veces, pensamos que la misericordia de Dios es para aquellos que parecen tener su vida en orden, pero la red de Dios es lo suficientemente ancha y profunda para alcanzar a cualquiera, sin importar donde se encuentre, nadie está fuera del alcance de Su invitación a la salvación.
El pasaje continúa describiendo cómo, una vez llena la red, es sacada a la orilla, allí, los pescadores se sientan con paciencia a recoger lo bueno en cestas y a desechar lo malo, es aquí donde Jesús menciona el fin de los tiempos y la separación definitiva entre los justos y los malos.
Pensemos por un momento: un universo donde la injusticia, el dolor, la opresión, el engaño y la maldad no tuvieran consecuencias finales, sería un lugar profundamente triste, la orilla del juicio final es, en realidad, la promesa de Dios de que el mal no tendrá la última palabra, las batallas silenciosas por mantener la fe, las lágrimas derramadas por la injusticia y el esfuerzo diario por vivir en rectitud en un mundo quebrantado no son en vano, el juicio no es un acto de tiranía, sino la restauración el diseño original de Dios.
Para quien ha puesto su confianza en Cristo, la orilla no es un lugar de terror, sino el lugar donde el pecado son quitados para siempre, es la limpieza definitiva de nuestra realidad, el paso previo a los cielos nuevos y la tierra nueva.
Al reflexionar en este pasaje para nuestra vida y para compartir con otros, podemos aplicar de la siguiente manera:
- Descanso en la Soberanía: no estamos llamados a ser los jueces sentados en la playa separando los peces, esa función es de los ángeles al final de los tiempos, nuestro llamado es descansar en el Pescador, dejarnos transformar por Su Reino y compartir Su amor.
- Motivación por Amor, no por Miedo: nos motiva a ser portadores de luz e invitar a más personas a conocer la gracia de Jesús mientras la red aún está en las aguas recogiendo todo.
A pesar de la guerra, las crisis económicas, y los problemas sociales, la red sigue moviéndose con el propósito de llamar a todos a la salvación.
Oración : Señor, te damos gracias por la inmensidad de tu gracia, esa red maravillosa que nos alcanzó cuando estábamos a la deriva, ayúdanos a descansar profundamente en tu justicia perfecta y a no desanimarnos ante la adversidad de este mundo, sabiendo que Tú tienes el control y la última palabra, llénanos de esperanza y úsanos para compartir tu amor y tu verdad con aquellos que aún navegan en aguas turbulentas, en el nombre de Jesús, Amén.
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Dios te bendiga

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