La espera fortalece


Hemos sido condicionados a creer que la velocidad es sinónimo de éxito y que cualquier tipo de retraso es un fracaso, por eso, cuando oramos con fervor buscamos que la  respuesta sea pronta, pero cuando sólo es silencio, cuando hay que "esperar", nuestra primera reacción es la frustración.

A menudo pensamos que la espera es la forma en que Dios nos castiga, que es un rechazo disfrazado, pero me gustaría ofrecer una perspectiva diferente: la espera no es la ausencia de la obra de Dios; es el centro mismo de su obra, cuando Dios retrasa una promesa, no está perdiendo el tiempo, está preparando el escenario y más importante aún, te está preparando a ti.

Isaías 40:31 "pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas..."

Cuando Dios dice "espera". Él está tomando los hilos sueltos de tu fe, tu paciencia, tu visión y tu dependencia de Él, y los está entrelazando, de la misma manera que los hilos de una cuerda, los hilos sueltos se rompen, pero entrelazados son fuertes, el tiempo de espera es el proceso de fabricación de tu resistencia, Dios sabe que el peso de la promesa, el peso del liderazgo y el peso de tu llamado te destruirían si tu carácter no ha sido entrelazado primero en la espera.

Confiar en Dios cuando todo se mueve rápido es fácil; pero sostener tu fe cuando el cielo parece guardar silencio requiere una visión a largo plazo, cuando Dios dice "espera", te está invitando a no dejar tu fe por la frustración del momento, te está pidiendo que mantengas tu fe a pesar de los momentos duros, porque está creando un carácter inquebrantable, madurez profunda y una fe que no se desmorona ante las crisis de la vida.

Considera la historia de David, es ungido por el profeta Samuel siendo apenas un adolescente, la promesa es clara: serás el rey de Israel, si David hubiera escrito su propia historia, el siguiente capítulo habría sido una coronación en Jerusalén.

Sin embargo, Dios tenía otros planes, en lugar de un trono, a David le dieron ovejas, luego el exilio, la persecución y años de esconderse en las cuevas de Adulam, ¿Estaba Dios rompiendo su promesa? por supuesto que no, el trono de Israel requería a un hombre conforme al corazón de Dios, y ese corazón no se forjaba en la comodidad de un palacio, sino en la oscuridad de la cueva.

Si estás esperando una respuesta de parte de Dios, no estás siendo ignorado, estás siendo procesado, la espera en Dios es en realidad un taller, Él está limando el orgullo, ajustando las prioridades y enseñándote que tu mayor tesoro no es la promesa en sí, sino el Dios que la prometió.

Aquí tienes tres opciones para enfrentar temporadas de pruebas:

  • Cambia el "Cuándo" por el "Quién": Nuestra naturaleza humana nos impulsa a preguntar: "Señor, ¿Cuándo sucederá? ¿Cuándo se abrirá la puerta? ¿Cuándo llegará la provisión?", el desafío es transformar esa pregunta. En lugar de enfocarte en el cuándo, enfócate en el Quién. Pregunta: "Señor, ¿Quién quieres que yo sea mientras espero? ¿Qué áreas de mi corazón necesitas sanar o fortalecer?".
  • Sirve en el Nivel Actual: A veces, al esperar algo grande, descuidamos lo pequeño que tenemos enfrente, la mejor manera de prepararte para tu próxima temporada es ser radicalmente fiel en tu temporada actual, sigue pastoreando, sigue amando, sigue administrando bien lo poco, porque la fidelidad en la espera es la llave para la promoción.
  • Alimenta tu Fe, no tu Duda: En los tiempos de silencio, la mente puede convertirse en un campo de batalla, es el momento de investigar más profundamente las promesas de Dios, de sumergirte en la Palabra y de recordar su fidelidad en el pasado, tu fe debe alimentarse del carácter de Dios, no de las circunstancias de tu entorno.

No te rindas, la espera duele, desorienta y a veces nos hace cuestionar todo, pero Dios nunca desperdicia el tiempo de sus hijos, cada lágrima, cada oración que parece rebotar en el techo, cada día de silencio, está siendo utilizado para preparar una bendición que tus manos actuales aún no podrían sostener.

El Dios que te llamó es fiel, su tiempo es perfecto, y cuando finalmente veas el cumplimiento de su palabra en tu vida, mirarás hacia atrás y agradecerás por aquella vez que por amor, Él te dijo: "Espera".

Oración: Padre, hoy decido soltar mi calendario y tomar el tuyo, confieso que la espera me frustra y que muchas veces quiero acelerar tus procesos, ayúdame a ver este tiempo no como un castigo, sino como una preparación, entrelaza mi fe, fortalece mi carácter y dame la visión a largo plazo para confiar en que lo que estás construyendo en mí es mucho más grande que lo que estoy esperando recibir, en el nombre de Jesús, amén.

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Dios te bendiga

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