Guerra y rumores de guerra (Parte 2)


Mateo 24:6-8 "
6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores."

Al leer sobre el choque entre naciones y las crecientes tensiones militares, la reacción natural es la ansiedad, pero, Jesús nunca quiso que su Iglesia viviera en un estado de pánico, sino en un estado de preparación.

Jesús habló de guerras y rumores de guerra, no lo hizo para asustarnos, sino para que nos preparemos para lo que viene, para comprender este pasaje es necesario que cambiemos el temor en una confianza absoluta en que el plan de Dios sigue su curso.

Jesús nos enseña a no dejarnos arrastrar por ninguna clase de conflicto, Él nos advirtió de manera clara: "oiréis de guerras y rumores de guerras", Jesús nos está dando un mandato directo: "Cuando vean que el mundo parece desplomarse, no entren en pánico, yo ya les avisé que esto pasaría".

Los conflictos entre naciones no son una señal de que Dios ha perdido el control de la situación, sino la prueba de que la Palabra de Cristo es precisa, cada titular sobre tensiones internacionales, en lugar de robarnos la paz, debería confirmarnos la Biblia es confiable.

Para entender verdaderamente por qué debemos tener esperanza en medio de los "rumores de guerra", debemos prestar atención a lo que dice Jesús en el versículo 8: "Y todo esto será principio de dolores".

Cuando una mujer embarazada experimenta las contracciones del parto, el dolor es real, además es intenso, pero, ni ella ni su familia interpretan ese dolor como una señal de muerte o de destrucción, todo lo contrario, hay expectativa, hay preparación y hay esperanza, porque saben que esas contracciones y ese dolor significan que una nueva vida está a punto de nacer.

De la misma manera, cuando vemos a los reinos de la tierra entrar en guerra, no estamos presenciando la agonía final de la humanidad; estamos presenciando las "contracciones" de una creación que gime por la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8:19), los rumores de guerra son los dolores de parto que anuncian que el Reino de los Cielos se está acercando, ¡Cristo ya viene! Y esa es la noticia que la Iglesia necesita recordar.

Si entendemos que los sistemas terrenales son frágiles y que las naciones pasarán, ¿Cuál debe ser nuestra respuesta frente a la crisis? La respuesta no es escondernos, ni obsesionarnos con las fechas, ni vivir debatiendo sobre política internacional, la respuesta se encuentra unos versículos más adelante, en Mateo 24:14: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin".

Este es el momento de redoblar nuestros esfuerzos, de invertir nuestro tiempo, nuestras finanzas y nuestros talentos en el Reino de Dios, cada vez que escuches un "rumor de guerra", que sea un recordatorio de que nuestro tiempo en esta tierra tiene un propósito eterno, no fuimos llamados a ser comentaristas políticos del fin de los tiempos, sino embajadores de esperanza.

Fortalece tu corazón hoy, la historia no se dirige hacia la autodestrucción, se dirige hacia la redención total, agárrate de las promesas de Cristo, mantén tu mirada en lo eterno, y camina con la confianza de que el mejor capítulo de nuestra historia aún está por escribirse.

Oración: Señor Jesús, te agradecemos porque Tu Palabra es una lámpara a nuestros pies en medio de la oscuridad, ayúdanos a mirar los eventos mundiales a través del lente de Tus promesas y no del miedo, cuando escuchemos rumores de guerra, que nuestro corazón no se turbe, sino que se llene de expectativa por Tu regreso, úsanos como instrumentos de Tu paz y renueva nuestra pasión por predicar Tu evangelio a un mundo que lo necesita desesperadamente. Amén.

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Dios te bendiga

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