Esperanza viva


1 Pedro 1:3 "
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,"

A veces la esperanza se la confunde con el optimismo, decimos frases como "espero que hoy no llueva", "espero que el diagnóstico sea favorable", en el lenguaje del día a día, la esperanza es como lanzar una moneda al aire y desear que las circunstancias estén a nuestro favor, esta esperanza es pasiva y muchas veces frágil.

Pero en las Escrituras nos presentan una esperanza distinta, Pedro un hombre que conoció la derrota cuando negó a su Maestro y la sorpresa de verlo resucitado, nos introduce el concepto esperanza viva.

Pedro estaba dirigiendo a los cristianos esparcidos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, eran hombres y mujeres que enfrentaban marginación, persecución, pérdida de estatus social y confiscación de bienes, sus circunstancias externas gritaban "desesperanza".

La expresión "esperanza viva" no describe un estado mental estático ni una ilusión conformista, describe una fuerza vital, dinámica y latente, es una esperanza que tiene pulso, que respira y que se mueve, cuando la vida golpea, esta esperanza no se marchita; al contrario, se alimenta de la misma fuente de poder que levantó a Cristo de la tumba.

Todo comienza con una exclamación de alabanza al Padre y el reconocimiento de "su gran misericordia", nuestro renacer y nuestra esperanza viva no son el producto de un esfuerzo humano, no dependen de nuestra capacidad de resistir el sufrimiento ni de mantener una actitud positiva frente a los problemas.

¿Qué es exactamente lo que hace que nuestra esperanza esté "viva"? Su fundamento, si nuestra fe se basara únicamente en las enseñanzas de un maestro sabio que murió en una cruz, tendríamos una religión hermosa pero, en última instancia, impotente frente a nuestro mayor enemigo: la muerte.

Pedro ata nuestra esperanza a un evento histórico: la resurrección física de Jesucristo, la tumba vacía es la garantía de que ninguna noche es eterna y de que la última palabra en la historia de la humanidad la tiene Dios, porque Cristo vive, nuestra esperanza tiene la capacidad sobrenatural de sobrevivir a los momentos más duros, es una certeza que tiene una base en el pasado que transforma nuestro presente y asegura nuestro futuro.

Fuimos renacidos no simplemente para sobrevivir a duras penas o para llegar al cielo arrastrándonos, fuimos renacidos para caminar por esta tierra con la cabeza en alto, con la certeza de que somos profundamente amados, perdonados y herederos legítimos del Rey del universo.

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Dios te bendiga

Comentarios

  1. El solo pensar en que cada día es un regalo (presente) y que el futuro es incierto, me hace buscar más de Dios ya que conociendo las promesas y pensamiento que tiene sobre mi son buenos perfectos y agradables me hace sentir con mucha esperanza en mi vida

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