El Arcoíris
Imagina por un momento el primer paso de Noé fuera del arca; la tierra, antes ruidosa, llena de actividad, ahora está en un silencio, atrás quedaban meses de estar encerrados, de escuchar la lluvia contra la madera, de sentir como se movía el arca bajo un cielo lleno de nubes, salir a tierra firme debió ser una toda una experiencia para Noe y su familia, la gratitud por sobrevivir a tan terrible diluvio seguramente se mezclaba con la incertidumbre frente a un mundo que debía ser reconstruido desde cero.
Estas mismas emociones experimentamos cuando atravesamos las tormentas de la vida, enfrentamos pérdidas dolorosas, crisis profundas o momentos donde parece que el agua nos llega al cuello y todo lo que dábamos por sentado ha sido alterado, el silencio y el agotamiento que siguen a la crisis pueden ser tremendos, pero en medio de esos momentos de vulnerabilidad, Dios no ofreció un simple consuelo pasajero, Él ofreció un pacto visual: el arcoíris.
La historia del diluvio nos enseña que las acciones tienen consecuencias, pero el arcoíris nos enseña que el juicio de Dios da paso a Su misericordia y gracia, en nuestro caminar, vamos a enfrentarnos a lluvias torrenciales, hay temporadas donde las pruebas vienen una tras otra y el cielo se mantiene gris por más tiempo del que quisiéramos soportar.
Pero la promesa del arcoíris nos recuerda que las tormentas van a pasar, que las promesas de Dios permanecen para siempre, cuando el sol finalmente brilla en el cielo nos recuerda que la gracia de Dios siempre está allí, a veces ocultas por las nubes, pero está allí.
Dios le dijo a Noé que Él vería el arco en las nubes y se acordaría del pacto perpetuo, si Dios que no olvida nada, elige "recordar" al mirar el arco, ¿Cuánto más necesitamos nosotros levantar la vista y recordar Sus obras? El desánimo y la frustración prosperan cuando mantenemos nuestra mirada clavada en los charcos que dejó la tormenta, la esperanza, crece cuando levantamos la cabeza para ver la promesa escrita con luz en el cielo, la próxima vez que te enfrentes a un desafío, una decisión difícil o cuando sientas que las fuerzas disminuyen tras un período de prueba, recuerda que el arco iris ya está colgado, la batalla ya está ganada, nuestra tarea no es detener la lluvia con nuestras fuerzas, sino confiar en Aquel que tiene el control sobre las nubes.
Oración, Señor, te damos gracias por el consuelo que encontramos en Tus promesas, ayúdanos a levantar siempre la mirada cuando las tormentas de la vida intenten nublar nuestra visión y robar nuestra paz, que el recuerdo de Tu arco en las nubes renueve diariamente nuestras fuerzas, afiance nuestras convicciones y nos llene de una esperanza viva y activa, permítenos caminar cada día con la certeza absoluta de Tu amor inagotable, siendo instrumentos útiles para reflejar Tus colores de gracia, misericordia y verdad a un mundo que necesita luz, en el nombre de Jesús, Amén.
Si esta devocional ha sido de bendición para tu vida, compártelo.
Dios te bendiga

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