Cristo es mi refugio


Vivimos en una sociedad marcada por la incertidumbre, las circunstancias de la vida nos sorprenden, por ejemplo, recientemente en las elecciones que tuvimos en Bolivia, salió elegido como presidente alguien que no figuraba en las primeras posiciones en las encuestas, algo parecido sucedió en las elecciones para gobernador, salió segundo otra persona que no estaba en las encuestas; pero te decía que las pruebas de la vida tienen la capacidad de sacudir los cimientos sobre los cuales hemos construido nuestra estabilidad, pero existe una promesa: jamás estamos desprotegidos frente a las adversidades, tenemos a nuestra disposición un amparo absolutamente seguro, inamovible y eterno.

Salmo 46:1 "Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones."

Esta afirmación no es un simple dicho diseñado para darnos un consuelo pasajero, es una verdad, muchas generaciones de cristianos que caminaron a través de duras pruebas son testigos de estas palabras, las pruebas no son una señal de rechazo divino, son el escenario exacto donde el poder protector de nuestro Creador se manifiesta.

Es necesario comprender la naturaleza de las tormentas que enfrentamos diariamente, con frecuencia el ser humano intenta buscar seguridad y valor en refugios que son frágiles., depositamos, casi sin notarlo, nuestra confianza en la estabilidad económica del momento, en la fuerza de la juventud, o en la influencia social de nuestras conexiones, pero la Biblia advierte sobre lo inútil que es poner nuestra esperanza en las cosas terrenales.

Cuando las crisis golpean, esos refugios terrenales levantados por esfuerzo humano suelen derrumbarse rápidamente, comprobando lo frágil que son.

Es en ese preciso momento cuando la fe personal comienza a ser examinada, Jesús habló en la parábola de los dos cimientos, en Mateo Capítulo 7, la lluvia fuerte cayó, vinieron los ríos y soplaron los vientos con enorme poder contra ambas casas por igual, la enorme diferencia en el resultado de aquella catástrofe no dependió nunca de la violencia o duración de la tormenta, sino exclusivamente de la firmeza de los cimientos que habían sido elegido.

Construir nuestra vida sobre roca de Cristo no evitará que las pruebas lleguen a tocar nuestra puerta; pero, nos otorga una garantía de que la edificación logrará mantenerse permanentemente firme, nuestra convicción cristiana es probada con un propósito transformador: evidenciar sobre qué tipo de cimiento, sobre qué verdades y sobre qué promesas estamos nosotros parados en medio de la adversidad.

Si esta devocional ha sido de bendición para tu vida, compártelo.

Dios te bendiga

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