Completa Paz
Las Escrituras nos dice algo diferente, nos habla de una realidad, una promesa que no cambia con las malas noticias: una paz es el resultado de una confianza plena en las promesas de Dios.
Isaías 26:3: "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.".
La frase que leemos como "completa paz" en el hebreo es Shalom, Shalom; en hebreo es la forma de expresar la máxima intensidad, la plenitud absoluta y la perfección de un concepto.
Este Shalom, Shalom no es la ausencia de conflicto o el silencio frente al ruido, es una integridad total, un bienestar que abarca cada área de la existencia, es la tranquilidad profunda de saber que, independientemente de la magnitud de la tormenta exterior, el Señor tiene el control absoluto de nuestra realidad, es una paz diseñada para sostenernos desde adentro hacia afuera.
El mecanismo para experimentar esta paz perfecta: "aquel cuyo pensamiento en ti persevera", aquí está hablando de apoyar o descansar nuestro pensamientos en Dios.
Pensemos en el acto físico de sentarnos en una silla, no nos sentamos dudando si la silla nos sostendrá, ni mantenemos las piernas tensas por si se rompe; le entregamos todo nuestro peso con total seguridad, de la misma manera, una mente que persevera en Dios es aquella que ha decidido dejar de cargar la preocupación y ha elegido descansar su confianza en su Creador.
Cuando nuestra mente está saltando ansiosamente de una preocupación a otra, la paz se desaparece, pero cuando nuestro pensamiento está sostenido, apoyado y fijado en las promesas divinas, la mente se ancla, no ignoramos la realidad de los problemas, pero decidimos enfocar nuestra mirada en la grandeza de nuestro Dios, la paz perfecta no es producto de ignorar el caos, sino de enfocar la atención en Aquel que gobierna sobre él.
El cimiento que sostiene toda esta estructura: "porque en ti ha confiado", la confianza plena no es un sentimiento pasivo que cruzamos los brazos a esperar; es una decisión activa, es el acto de mirar al problema y declarar: "Mi Dios es más grande", es recordar lo que Dios ha hecho en el pasado para sostener nuestra fe en el presente.
Si sientes que tu paz se ha quebrado o agrietado últimamente, evalúa dónde está apoyada tu mente, si te descubres mirando las circunstancias, levanta la vista y mira las promesas de Dios, apoya todo tu peso intelectual, emocional y espiritual en esas promesas.
Oración: Señor, hoy reconozco que en ocasiones mi mente divaga y asume cargas que roban mi paz, enséñame a practicar el recostar mis pensamientos en Ti, elijo soltar mi necesidad de tener el control de todo y decido abrazar una confianza audaz en tu bondad, tu soberanía y tu amor, que tu paz, que desafía toda lógica, monte guardia sobre mi corazón y mi mente en este día. Amén.
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Dios te bendiga

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