Paz en medio de la tormenta




Filipenses 4:6-7 "6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."

Todos hemos pasado por esto: el teléfono suena con mala noticia, el tiempo que tenemos para hacer algo se acaba, una crisis financiera golpea la puerta o una situación familiar requiere una respuesta inmediata, el corazón se acelera, las palmas de las manos sudan y la mente se turba, se llena de una niebla que nos cuesta pensar.

En estos tiempos, la velocidad se confunde con la eficiencia, sentimos que "decidir rápido" es sinónimo de liderazgo o capacidad, sin embargo, cuando estamos bajo presión, nuestro instinto de supervivencia (luchar o huir) toma el control, y muchas veces, ese instinto no es el mejor consejero espiritual ni racional; la presión nos dice que el mundo se acabará si no actuamos ya, robándonos esa paz que Dios promete.

Quiero decirte: no estás solo en esa presión y no estás diseñado para cargar ese peso sin ayuda, la Biblia fue escrita por hombres y mujeres que enfrentaron leones, ejércitos, persecuciones y decisiones de vida o muerte y el Dios que los guio a ellos, es el mismo Dios que sostiene tu vida.

Cuando el rey Josafat (2 Crónicas 20) recibió la noticia de que una "gran multitud" venía a atacarlo, la Biblia dice que "tuvo miedo", es humano sentir temor ante la presión, pero lo que hizo después es la clave de todo: "Josafat... humilló su rostro para consultar a Jehová".

Bajo presión, el impulso es correr a buscar ayuda, la sabiduría que viene de Dios dice: para, antes de enviar ese correo, antes de aceptar esa oferta, antes de tener esa conversación difícil, detente, regálate lo que llamo "La Pausa".

Lo que quiero decir es que no es una pausa donde te quedas quieto sin hacer nada, es una pausa de realineación con los principios divinos, es respirar profundo y recordar las promesas de Dios, el Espíritu Santo nunca te empujará con ansiedad; si sientes una urgencia desesperada, es señal de que estás operando en tus propias fuerzas, sin la guía de Dios.

Recuerda el Salmo 46:10: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios", la quietud no es ausencia de ruido externo, es la decisión interna de bajar el volumen del miedo para escuchar lo que Dios tiene que decir.

Bajo presión, nuestra mente se obsesiona con el problema: "¿Cómo pago esto?", "¿Qué elijo?", "¿Y si me equivoco?", preguntas como estas dan vueltas en nuestra cabeza.

Para tomar decisiones sabias, necesitamos cambiar el enfoque, en lugar de mirar el tamaño del problema, mira el tamaño de tu Dios; y dile al problema ¿Cuán grande es mi Dios?, cuando Josafat oró, no empezó haciendo una lista sus problemas militares, empezó diciendo: "Oh Jehová, Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos?... En tu mano está la fuerza y el poder...".

Dios nos ha dado dos herramientas poderosas que ignoramos cuando estamos apurados: Su Palabra y Su pueblo.

La guía de la Palabra: El Salmo 119:105 dice "Lámpara es a mis pies tu palabra", no dice que Su Palabra es un reflector que ilumina todo el camino por delante; es una lámpara para los pies, a menudo, bajo presión, queremos ver todo el panorama completo, Dios nos da luz solo para el siguiente paso, es como la luz de los autos, no ilumina toda la carretera, mientras el auto avanza, la luz también avanza, muestra lo necesario para que el auto no se detenga, Dios no quiere que te pares, avanza, paso a paso; si una decisión te obliga a comprometer tus principios bíblicos, integridad o paz interior para obtener un alivio rápido, esa no es una decisión de Dios, la presión nunca justifica el pecado.

El Consejo de los Sabios: Proverbios 15:22 dice: "Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman", la presión nos aísla, nos hace pensar: "Nadie entendería" o "No tengo tiempo de explicar", rompe ese aislamiento, busca a alguien maduro en la fe, alguien que no esté emocionalmente involucrado en la crisis, para que pueda ser objetivo, y plantéale la situación, a veces, solo necesitamos escuchar nuestra situación en voz alta frente a otro nos da la claridad que buscábamos, ¿Cuántas veces no he resuelto problemas escuchándome hablar de esos problemas con otras personas?, ¿Te ha pasado lo mismo?

Quizás la mayor fuente de presión es el miedo a equivocarnos, vivimos aterrorizados de tomar la decisión "incorrecta" y arruinar nuestro destino, pero: Dios es más grande que cualquier error que podamos cometer.

Si tu corazón busca agradarle, si has orado, si has buscado consejo y actúas con la mejor intención, puedes descansar, incluso si la decisión no resulta perfecta según los estándares humanos, Dios tiene el poder redentor para enderezar caminos torcidos.

Romanos 8:28 sigue vigente: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien", esto incluye nuestras decisiones imperfectas tomadas bajo presión, no necesitas tener una garantía de éxito del 100% para moverte; necesitas una garantía de que Dios irá contigo y esa garantía ya la tienes: "No te desampararé, ni te dejaré".

Conclusión

Querido hermano, la presión es inevitable, pero el estrés es opcional, tu decides como sentirte y que hacer la próxima vez que te sientas presionado.

No tienes que decidir en tus fuerzas, tienes un Padre que ve lo que tú no ves, que conoce el fin desde el principio y que te ama profundamente, la presión puede ser fuerte, pero la Roca sobre la que estás parado es inconmovible.

Toma esa decisión difícil, no desde el miedo a perder, sino desde la esperanza de que estás siendo guiado. Respira. Ora. Confía. Todo va a estar bien, no porque las circunstancias sean fáciles, sino porque tu Dios es capaz.

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Dios te bendiga

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