La espera que me hace madurar


Isaías 40:29-31 "
29 Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán."

Estamos acostumbrados a tenerlo todo rápido, comida rápida, café instantáneo, que nos atiendan pronto, a llegar lo más pronto posible, "esperar" es sinónimo de tiempo perdido.

Pero, cuando leemos las Escrituras, descubrimos que Dios opera diferente, Él rara vez tiene prisa, desde Abraham que espero a Isaac durante 25 años, hasta Moisés pasando 40 años en el desierto, o los años que pasó David antes de subir al trono, parece que el "reloj de Dios" marca una hora distinta: la hora de la preparación.

A veces sentimos que la espera nos estanca mientras el mundo avanza, Pero, ¿y si la espera no fuera una pausa, sino la parte más intensa del entrenamiento?, existe una distinción que necesitamos hacer para no caer en la desesperación: la diferencia entre la espera pasiva y la espera activa.

La espera pasiva es como sentarse en la sala de espera de un consultorio médico o en una parada de autobús, uno está allí, mirando el reloj, suspirando, sin poder hacer nada más que desear que el tiempo pase, es una espera que agota, que frustra y que nos hace sentir víctimas de las circunstancias.

La espera activa, es una postura espiritual y mental, esperar en el Señor no es sentarse a no hacer nada; es el proceso activo de entrelazar nuestro corazón con el de Dios hasta que nuestra voluntad y la suya sean inseparables.

El apóstol Santiago nos muestra con un ejemplo: Santiago 5:7 "... Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía".

Cuando el agricultor espera la cosecha, ¿se sienta en su casa a mirar el cielo todo el día? por supuesto que no, su espera es activa, mientras "espera" la lluvia (que es lo único que él no puede controlar), él está ocupado haciendo todo lo que sí está bajo su control:

  • Prepara el suelo.
  • Quita las malas hierbas.
  • Repara las cercas para que no entren depredadores.
  • Afila sus herramientas para cuando llegue la cosecha.

Si el agricultor solo se sentara pasivamente, cuando llegara la lluvia, la lluvia caería sobre un campo lleno de espinas y tierra dura, y la cosecha se perdería; de la misma manera, Dios a menudo retiene la "lluvia" de esa respuesta que tanto anhelas (un ministerio, una pareja, un empleo, una sanidad, un milagro) porque Él te está dando tiempo para preparar el terreno de tu corazón.

La espera activa es el tiempo donde quitamos las "malas hierbas" de nuestro carácter: el orgullo, la impaciencia, la falta de fe; es el tiempo donde reparamos nuestras "cercas", estableciendo límites saludables y disciplinas espirituales.

Quizás el ejemplo más apropiado de espera activa sea la vida de David, fue ungido como rey siendo apenas un adolescente, pero pasaron aproximadamente 15 años antes de que realmente se sentara en el trono de Judá.

¿Qué hizo David en esos años intermedios? ¿Se quedó sentado quejándose de la injusticia de Saúl? No, David entró en una "escuela de espera", en esos años de desierto y persecución, David no estaba perdiendo el tiempo; estaba siendo forjado.

  • En la soledad de los campos, aprendió a adorar (escribiendo Salmos).
  • En el peligro de las batallas, aprendió estrategia y valentía.
  • En la cueva de Adulam, rodeado de gente afligida y endeudada, aprendió a liderar a los marginados y a tener compasión.

Si David hubiera subido al trono el día siguiente de ser ungido por Samuel, probablemente habría sido un rey inmaduro y arrogante, la espera no le negó su destino; la espera lo capacitó para su destino.

Dios está más interesado en quién eres que en lo que haces.

Cómo Practicar la Espera Activa Hoy

1. Sirve donde estás, con lo que tienes. No esperes a tener el título, el puesto o el recurso perfecto para servir. José sirvió con excelencia siendo un esclavo y siendo un prisionero, mucho antes de ser gobernador.

2. Alimenta tu fe, no tus miedos. La espera pasiva deja que la mente divague hacia los peores escenarios ("¿Y si nunca sucede?", "¿Y si Dios se olvidó?"), la espera activa es un tiempo para investigar las promesas de Dios, para recordar su fidelidad pasada.

3. Mantén la expectativa, pero suelta el "cómo". A veces sufrimos no porque Dios no responde, sino porque no responde como nosotros queremos, esperar activamente significa confiar en que Dios es bueno y que sus planes son de bienestar.

Conclusión

Isaías 40:31 "Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas".

Físicamente, esperar cansa, mentalmente, esperar agota, pero espiritualmente, la espera diseñada por Dios tiene el poder sobrenatural de renovar, es en la espera donde cambiamos nuestras fuerzas limitadas por las fuerzas ilimitadas de Él, es donde aprendemos a dejar de correr con nuestro propio esfuerzo y empezamos a "levantar alas como las águilas", dejándonos llevar por la corriente del Espíritu Santo.

No te desanimes si la respuesta tarda. No estás estancado; estás siendo posicionado, no estás enterrado; estás siendo plantado.

Tu espera no es un tiempo vacío; es un tiempo lleno de la presencia de Dios trabajando en lo secreto, mantente activo, mantente fiel, mantente adorando, porque el Dios que comenzó la buena obra en ti, no solo la terminará, sino que está usando cada segundo de esta espera para hacer que el resultado final sea mucho más glorioso de lo que jamás imaginaste.

Levanta la cabeza, tu respuesta están más cerca hoy que ayer.

Aplicación práctica

  • Si tengo que esperar, lo haré confiando que Dios me dará la respuesta a Su tiempo.

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Dios te bendiga 

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