En el descanso me encuentro contigo



Génesis 2:1-3 "1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación."

Estamos en un tiempo donde todo va muy aprisa, mientras más rápido mejor, autos más veloces, aviones que rompen la velocidad del sonido, trenes balas, tener la idea de detenerse puede parecer irresponsable, en estos tiempos la pantalla siempre está encendida (ya sea el televisor, computadora o celular) de la sensación de que si cerramos los ojos por un momento "nos estamos perdiendo de algo", pero, en medio de todo esto, Dios nos invita a volver a un ritmo antiguo, un ritmo diseñado no para limitarnos, sino para liberarnos: el Sabbath, el reposo sagrado.

A menudo pensamos en el descanso como una simple pausa biológica, el momento en que nuestro cuerpo colapsa porque ya no puede más, vemos el sueño o el tiempo libre como el combustible necesario para volver a trabajar, pero la perspectiva bíblica es diferente, el descanso no es simplemente la ausencia de trabajo; es la presencia de algo mucho más profundo, es un santuario en el tiempo.

Si volvemos a las primeras páginas de las Escrituras, encontramos algo interesante en el relato de la Creación, Génesis nos dice que, al séptimo día, Dios "reposó de toda la obra que había hecho", aquí surge una pregunta: ¿Acaso Dios Todopoderoso se cansa? Isaías 40:28 nos asegura que "El Dios eterno... no desfallece ni se fatiga con cansancio".

Entonces, ¿por qué descansó Dios?

Dios no descansó para recargar energías, descansó para disfrutar, se detuvo para contemplar la obra de sus manos, para deleitarse en la belleza de la existencia y para santificar el tiempo, al instituir el reposo antes de que el ser humano hubiera tenido siquiera un día completo de trabajo (recordemos que el hombre fue creado el sexto día, por lo que su primer día completo de existencia fue el séptimo, el día de reposo), Dios estableció una verdad: nuestra identidad no proviene de lo que producimos, sino de a quién pertenecemos.

Antes de que Adán y Eva movieran una sola piedra o cuidaran un solo árbol, ya eran amados, ya eran aceptados y ya estaban invitados a entrar en el reposo de Dios, no necesitas "ganarte" el derecho a descansar, el descanso es un regalo, no un premio por el rendimiento.

En nuestra cultura moderna, parar es un acto de fe, cuando observamos el Sabbath estamos declarando algo poderoso al mundo espiritual y físico: "Dios es Dios, y yo no lo soy".

En el fondo creemos, que si dejamos de trabajar, nuestro mundo se vendrá abajo, creemos que somos nosotros quienes sostenemos nuestro universo, nuestras finanzas, nuestras familias y nuestros ministerios, el Sabbath es el antídoto contra esa mentira, es el momento en que soltamos el control y decimos: "Señor, el mundo seguirá girando sin mi intervención durante estas horas, porque Tú eres quien lo sostiene".

Recordemos que cuando Dios reiteró el mandamiento del descanso en Deuteronomio, lo vinculó a la liberación de la esclavitud en Egipto, los esclavos no pueden descansar; los esclavos deben producir ladrillos sin paja todo el tiempo, los hijos e hijas, en cambio, pueden descansar, aceptar el regalo del reposo es recordarte a ti mismo que ya no eres un esclavo de las expectativas, del mercado o de tu propia ambición, ¡Eres libre!.

Quizás hoy te sientas cargado, tal vez las responsabilidades financieras, familiares o ministeriales se sientan como un peso sobre tus hombros que te impide respirar profundamente, Jesús conoce ese peso y su respuesta no es darte una lista de tareas para gestionar mejor tu tiempo, sino una invitación...

Mateo 11:28 "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar"

Jesús se declaró "Señor del día de reposo" para enseñarnos que el verdadero descanso no se encuentra en una regla legalista de "no hacer nada", sino en la restauración activa de nuestra alma, el día descanso es el día para sanar, para reír, para comer con gratitud, para pasear y admirar la creación, para mirar a los ojos a nuestros seres queridos sin mirar el reloj, es el día para recordar que la vida es buena, a pesar de las dificultades, porque Dios está en ella.

Pero cuando descansamos, nuestra visión se aclara, el descanso renueva nuestras fuerzas (Isaías 40:31), literalmente, la palabra hebrea para "renovar" implica cambiar o intercambiar, en el reposo, intercambiamos nuestra debilidad por Su fuerza, nuestra ansiedad por Su paz, nuestra visión limitada por Su perspectiva eterna.

Aplicación

  1. Confía en lo Inconcluso: Es probable que, cuando llegue tu momento de descansar, todavía haya correos sin responder, platos sin lavar o proyectos sin terminar, está bien, dejar el trabajo inconcluso es un acto de confianza, es decirle a Dios: "Confío en que Tú cuidarás de esto mientras yo cuido de mi alma".

  2. Desconecta para Conectar: Considera apagar el ruido digital, el silencio no es vacío; es el espacio donde la voz de Dios se vuelve audible, permítete el lujo de estar "ilocalizable" para el mundo, para poder estar totalmente "presente" con el Creador.

  3. Deléitate: Haz algo que te dé vida. ¿Qué es aquello que, cuando lo haces, te hace sentir que el tiempo se detiene y tu corazón sonríe? ¿La música? ¿La naturaleza? ¿Una buena conversación? ¿La lectura? Hazlo como un acto de adoración.


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Dios te bendiga

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