Valgo más de lo que poseo
1 Timoteo 6:10 "[10] porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores."
El fin es una cosa, el medio para obtener el fin es otra muy diferente, a veces llegamos a confundirlos, el dinero, en su esencia, es simplemente una herramienta: es un martillo para construir un techo, es una semilla para alimentar a una familia o es un instrumento para bendecir la vida de alguien; el verdadero peligro no está en la cantidad de dinero que tienes , sino en la avaricia puede llegar a amarrar nuestro corazón.
Me gustaría que observes tu vida estos últimos tres años te vas a dar cuenta que los ingresos que percibes son relativamente estables y son casi siempre los mismos; eso me pasa también a mi, al darme cuenta de esta situación decidí ganar 3 veces más lo que estaba ganando, así que apreté el acelerador en los negocios y el trabajo, definitivamente llegué a ganar mucho más de lo que ganaba originalmente, cumplía mis metas de ingresos, en esa área estaba satisfecho; pero también me di cuenta de algo, vivía estresado, sin tiempo para la familia, y me di cuenta que en ese afán por querer ganar más estaba sacrificando cosas valiosas para mi vida, renuncié al plan de triplicar mis ganancias, pero gané algo que no se puede comprar con dinero, disfrutar tiempo con mi familia, tranquilidad y felicidad.
El amor al dinero: promete descanso pero entrega ansiedad, cuando ponemos nuestra esperanza en las riquezas, entramos en un ciclo de "nunca es suficiente, queremos más", esta manera de pensar te llega a cansar, roba el sueño y lo más triste, nos distancia de las personas que amamos y del propósito para el cual fuimos creados.
La medicina más efectiva contra el amor al dinero es la generosidad, mientras que el amor a las riquezas nos encierra en nosotros mismos, la generosidad nos abre los ojos a las necesidades de los demás, hay una fortaleza inmensa en el hombre o la mujer que sabe que su identidad está anclada en su identidad de hijo de Dios y no en el patrimonio que posea.
Te aliento a que practiques la generosidad, paga el café de alguien que no conoces, da una ofrenda extraordinaria en la iglesia, ayuda a alguien con necesidad.
Cuando dejamos de aferrarnos con fuerza a lo material, nuestras manos quedan libres para recibir las bendiciones que el dinero no puede comprar: relaciones profundas, una conciencia tranquila, descansamos cuando entendemos que nuestra provisión viene del Dios de los cielos que conoce nuestras necesidades antes de que las pidamos.
Si hoy pierdes todo lo que posees, ¿Qué quedaría de ti que te haga sentir valioso?
Conclusión
Tú eres mucho más que lo que posees, tu valor es eterno y ya ha sido pagado con un precio que ninguna fortuna terrenal podría igualar (la sangre de Cristo), que tu búsqueda no sea por aquello que se deteriora o se pierde; sino que tu búsqueda sea por esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
Aplicación práctica
- Buscaré de manera intencional practicar la generosidad
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Dios te bendiga

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