Soltar las cargas



Romanos 13:8 "No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros..."

Algunos imaginamos la vida como una caminata larga, al principio, la mochila es ligera, pero con el paso de los kilómetros, empezamos a acumular peso, algunas de esas piedras son visibles: son las facturas, el alquiler, las deudas que nos quitan el sueño, pero hay otras piedras, invisibles y a veces más pesadas, que cargamos en el corazón: son las cuentas pendientes con nosotros mismos o con los demás.

Estas son dos de las cargas que al final terminamos llevando, pero, Dios quiere darte libertad total, tanto en las finanzas, como esas deudas emocionales.

Las Deudas Financieras

Las deudas pueden sentirse como un velo delante de los ojos que no nos deja ver el futuro, nos roban la paz, generan ansiedad y, a veces, nos hacen sentir que nuestro valor disminuye cada vez que nos cobran.

Pero quiero recordarte una verdad fundamental: Tu valor no está determinado por lo que tienes, ni por lo que debes; tu valor está determinado por Aquel que te respalda, porque eres su hijo.

Dios no es ajeno a tus necesidades, Él es Jehová Jireh, el Dios que provee, enfrentar una deuda financiera requiere sabiduría y disciplina, sí, pero el primer paso no es matemático, es espiritual: es entregar la ansiedad, la Biblia nos anima a no afanarnos, no porque los problemas no sean reales, sino porque nuestro Padre es más grande que cualquier problema.

No estás solo en este proceso, cada pequeño paso que das para ordenar tus finanzas, cuando lo haces de la mano de Dios, es una victoria, Él puede abrir puertas donde solo ves muros y multiplicar lo poco para que sea suficiente, la deuda es temporal, pero la fidelidad de Dios es eterna.

Las Deudas Emocionales

Las deudas emocionales pesan en el alma, estas deudas aparecen cuando sentimos que alguien "nos debe" algo: nos deben una disculpa, nos deben reconocimiento, o nos deben el amor que no nos dieron, o peor cuando sentimos que nosotros "debemos" ser perfectos, sin margen de error.

Vivir cobrando estas facturas emocionales es terrible, la buena noticia es que tienes en tus manos la herramienta para cancelar estas deudas: El Perdón.

Perdonar no significa decir que lo que pasó estuvo bien; significa decidir que ya no vas a cobrar esa deuda, es declarar la deuda "saldada" para que tú puedas ser libre, al igual que con el dinero, cancelar una deuda emocional te quita un peso gigante de encima, hoy es un buen día para decir: "Te perdono por lo que no me diste, te perdono por el daño que me hiciste, y me perdono a mí mismo por no ser perfecto", al hacerlo, el espacio que ocupaba el rencor se llenará de paz.

Conclusión

Jesús ya pagó la deuda más grande de todas en la cruz para que tú no tengas que vivir esclavizado por nada ni por nadie.

Dios está interesado en tu libertad total, Él te dará la estrategia para salir de tus compromisos financieros y la gracia para sanar tus compromisos emocionales, levanta la mirada, porque lo mejor de tu camino aún está por delante, y esta vez, caminarás más ligero.

Aplicación práctica

  • Para salir de las deudas financieras, aprenderé de finanzas personales, basadas en la Biblia.
  • Para salir de las deudas emocionales, perdonaré a los que me lastimaron y también me perdonaré a mi mismo.


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Dios te bendiga 

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