La soledad de Moisés
El liderazgo espiritual se trata de una vocación que se ejerce rodeado de multitudes, pero que a menudo se procesa en la soledad, como pastores, conocemos bien esa sensación: estar en medio de una congregación llena, predicando con pasión y sentir que hay una parte del camino que nadie más puede caminar por nosotros.
Moisés es un ejemplo de esta experiencia, su vida no es solo una historia de milagros y plagas; es la historia del costo emocional de guiar a otros hacia una promesa que a veces ni ellos mismos desean, pero me gustaría decirte que existe un tesoro escondido en la soledad.
Ver lo que otros ignoran
La primera dimensión de la soledad de Moisés surge de la perspectiva.
Cuando Moisés subió al Monte Sinaí, el pueblo se quedó abajo, la Biblia relata que “el pueblo se mantuvo a lo lejos, mientras Moisés se acercaba donde estaba Dios” (Éxodo 20:21), aquí encontramos una verdad del liderazgo: cuanto más cerca estás de Dios, más se reduce la las personas que están cerca de ti.
El líder, va adelante, como pastor, Dios te ha dado una perspectiva diferente al del resto, tú ves el potencial de la iglesia, ves los peligros que acechan y ves la tierra prometida; el pueblo, solo ve el polvo del camino, las pruebas y la falta de comodidades.
Estas perspectivas diferentes crean una soledad que no se puede evitar, en la soledad Moisés tuvo que soportar la frustración de querer llevarlos a la libertad e introducirlos a la tierra prometida, mientras ellos deseaban las "los pepinos, los ajos y las cebollas" de Egipto (números 11:5).
Esta soledad no es un defecto de tu ministerio; es la prueba de lo cerca que estás de Dios, Dios te separa del grupo no para aislarte, sino para que puedas ver la meta, si nadie más ve lo que tú ves, no te desanimes; es porque Dios te dio la visión a ti como líder, no a ellos como pueblo.
Números 11:14 "No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía."
Hay un momento humano donde Moisés, abrumado por las quejas constantes del pueblo sobre la comida, clama a Dios sobre sus propias limitaciones como persona, Moisés experimentó la soledad de la responsabilidad única, sentía que el bienestar espiritual, físico y emocional de millones dependía exclusivamente él, ¿Te suena familiar? a veces, como pastores, sentimos que si dejamos de remar un solo día, el barco se hunde.
Además, Moisés enfrentó la soledad de la crítica de los íntimos. En Números 12, sus propios hermanos, Aarón y María (su propia sangre, los íntimos) murmuraron contra él, puedes esperar que los de afuera te traicionen, pero nada te prepara para cuando la traición vienen de los que están más cerca.
Dios no reprendió a Moisés por sentirse cansado, Dios respondió con soluciones prácticas, le dio 70 ancianos para compartir la carga, a veces, nuestra soledad es autoimpuesta porque nos rehusamos a soltar el control, la esperanza radica en que Dios ya ha preparado a los "70" en tu congregación; quizás sólo necesitas la humildad para delegar y dejar de ser el único "héroe" de la historia, la soledad de la carga se cura con el trabajo de equipo, no puedes hacerlo todo tu sólo, necesitas de las personas que están a tu alrededor.
En la soledad encontrarnos a Dios
La soledad de Moisés tuvo un propósito divino superior, el tabernáculo se llamaba "Tienda de Reunión", pero curiosamente, Moisés entraba solo. “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éxodo 33:11), a Dios no lo encuentras en la bulla, o cuando estás rodeado de personas, a Dios lo encuentras en la soledad.
Analicemos esto con detenimiento, si Moisés hubiera estado siempre rodeado de gente, siempre entretenido, siempre acompañado, jamás habría desarrollado esa intimidad exclusiva con Dios, La soledad humana fue el precio que pagó por su amistad con Dios.
Moisés tenía sus encuentros con Dios a solas, en esos encuentros Dios le revelaba su voluntad, al comprender esto, de manera voluntaria tengo de manera diaria momentos de soledad para preparar estos devocionales e intensificó esos momentos al subir al púlpito, dejando de lado deseos, descanso, estar con la familia, a veces deseo estar tiempo con ellos, mi esposa lo entiende, pero quien me parte el corazón es la pequeña de 5 años, pero, para mi es una necesidad esos momentos de soledae con mi Dios porque necesito que Él me hable.
El pueblo veía las obras de Dios (los milagros, el maná), pero la Biblia dice en el Salmo 103:7 que Dios “sus caminos notificó a Moisés”, hay una diferencia abismal entre ver lo que Dios hace y conocer quién es Dios y cómo piensa, Moisés conocía el corazón de Dios porque pasaba tiempo a solas con Él.
Al final de sus días, Moisés subió solo al Monte Nebo, allí murió, y Dios mismo lo sepultó, nadie estuvo allí para el funeral, podría parecer un final triste, pero es el final más glorioso posible, en su último momento, su única compañía fue Dios.
Aunque Moisés guió al pueblo durante 40 años a la tierra prometida no entró a esa tierra, pero su inversión fue a largo plazo, Moisés invirtió en la eternidad, siglos después, en el monte de la transfiguración, vemos a Moisés de nuevo, ya no solo, sino hablando con Jesús y Elías.
Su soledad temporal produjo una gloria eterna.
Conclusión
Valida tu dolor, pero no te quedes en él: está bien sentirse solo, como lo hizo Moisés, no reprimas ese sentimiento, llévaselo a Dios en oración, la queja en la presencia de Dios se convierte en intercesión.
Distingue entre aislamiento y retiro: el aislamiento es cuando el enemigo te separa para destruirte.
El retiro es cuando Dios te separa para fortalecerte, aprende a disfrutar de tu propia compañía y la de Dios. Recuerda que nunca es total: Aunque humanamente te sientas desprovisto, tienes al Espíritu Santo, el Paracletos, el que está llamado a estar al lado.
La soledad de Moisés nos enseña que el liderazgo es costoso, pero la recompensa no es la fama ni el aplauso de las multitudes, la recompensa es que, al final del día... tienes una acceso directo a Dios, algo que muchos quisieran.
Esa soledad es el momento donde Dios te dice: "Mi presencia irá contigo, y te daré descanso". no estás solo, estás apartado para algo grande.
Aplicación práctica
- Seré intencional en estar tiempo a solas con Dios.
- En los momentos que sienta que la carga es pesada, buscaré a las personas de mi alrededor para que me ayuden a llevar la carga.
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Dios te bendiga

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