Fortaleciéndose en el Señor



1 Samuel 30:1-19

David todavía no es rey, es un fugitivo viviendo en territorio enemigo, en Siclag, él y sus hombres regresan de una expedición militar, llevan tiempo marchando, tienen hambre, están sucios, cansados y lo único que desean es llegar a sus casas, abrazar a sus esposas y besar a sus hijos, pero al acercarse, no escuchan risas, no huelen a pan horneado, huelen a humo.

Al llegar, encuentran una escena devastadora, los amalecitas han arrasado con todo, no hay muertos, pero tampoco hay vida, se han llevado a las mujeres, a los hijos y todos los bienes, Siclag es un montón de cenizas humeantes.

1 Samuel 30:4: "Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar."

A veces... en la iglesia, creemos que la fe significa no llorar, pero David, el hombre conforme al corazón de Dios, lloró hasta el colapso, la fe no te quita el dolor; la fe es lo que haces después de que el dolor te ha golpeado.

El punto de quiebre

Esos 600 hombres, que estaban dispuestos a dar la vida por David, ahora hablan de apedrearlo, el dolor busca culpables y el líder es el blanco más fácil, al igual que sus hombres David lo ha perdido todo: su familia, sus posesiones, David está absolutamente sólo.

Cuando tocas fondo, ya no puedes seguir cayendo, aquí David da muestra de un liderazgo impresionante, versículo 6:

"Y David se angustió mucho... mas David se fortaleció en Jehová su Dios."

David no tenía un profeta a su lado, no había un grupo de alabanza tocando de fondo, no había nadie que le diera una palabra de aliento, David tuvo que aprender a auto-ministrarse.

Cuando todo se desploma, la reacción instintiva es el pánico, eso es lo que pasó con los hombres de David, pero David recordó quién era su Dios, recordó al oso, al león y al gigante, recordó las victorias y también recordó las promesas.

Fortalecerse en el Señor no es un sentimiento que cae del cielo; es una disciplina: recordar la fidelidad de Dios cuando la realidad presente dice que Dios te ha abandonado, cuando la tormenta está a tu alrededor, decides mantener la paz.

La Estrategia

Una vez que David recuperó su compostura espiritual, no salió corriendo a perseguir a los amalecitas con el machete en la mano lleno de ira, NO, hizo algo que distingue al líder espiritual del impulsivo: pidió el Efod.

1 Samuel  30:8 "¿Perseguiré a esta banda? ¿Los podré alcanzar?...".

Muchas veces intentamos resolver problemas espirituales con pura fuerza humana, David se detuvo a consultar, Dios le responde: "Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos".

La esperanza volvió, no porque David fuera optimista, sino porque tenía una instrucción, la verdadera esperanza no nace de "pensar positivo", nace de una palabra revelada por Dios, cuando Dios dice "ve por ellos", la incertidumbre desaparece.

El torrente de Besor

Salen los 600 hombres de David a la persecución, pero al llegar al torrente de Besor, 200 hombres no pueden continuar, están "demasiado cansados" para cruzar.

El ejército se reduce en un 33%, militarmente, es un desastre, pero David no los patea, no los avergüenza, no les dice: "¡Si tuvieran fe cruzarían!". David entiende los límites humanos, deja que se queden cuidando el equipaje.

David se va con los 400 restantes, pelea, gana y recupera todo. Y cuando regresan, los "súper guerreros" que pelearon no quieren compartir el botín con los 200 que se quedaron cansados, David se levanta y establece una norma que nos enseña sobre el corazón de Dios: "Conforme a la parte del que desciende a la batalla, así será la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual".

David recuperó a su familia, sí, pero lo más importante es que recuperó la unidad de su pueblo.

Conclusión

No importa cuán oscuro se vea el panorama hoy en tu vida, tienes acceso al mismo recurso que tuvo David: la presencia de Dios, no ignores tu dolor, llóralo, pero no te quedes ahí, levántate, límpiate las lágrimas, consulta al Señor y avanza, porque el Dios que te vio llorar en las cenizas, es el mismo que te verá celebrar en la victoria.

Oración: Padre, gracias porque en medio de nuestras crisis, Tú eres nuestra fortaleza, perdónanos si hemos buscado consuelo en fuentes vacías, hoy decidimos, como David, fortalecernos en Ti, danos la estrategia para recuperar lo perdido y la gracia para compartir la victoria con otros. En el nombre de Jesús, Amén.

Aplicación práctica

  • En tiempos de crisis, voy a mantener la calma y buscar de Dios.
  • En tiempos de crisis, voy a seguir los consejos de Dios.
  • En tiempos de crisis, entenderé los límites de las personas que están a mi lado.


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Dios te bendiga

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