Diversificar



Eclesiastés 11:6 "Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno."

¿Cuántas veces hemos intentado buscado ese proyecto que nos garantice el "éxito"?, pero, en Eclesiastés no se nos llama a predecir el futuro, sino a ser fieles en el presente, a lo que me refiero es que optar por una carrera o un negocio, o un rubro en particular es apostar por el futuro, el futuro es incierto.

Estoy hablando de que no basta con tener una sola fuente de ingreso, de hecho eso es lo más peligroso (financieramente hablando) que podemos hacer, porque cuando ese ingreso cae, ¿Cómo vamos a suplir las necesidades?, tampoco se trata de ser los espirituales y decir: "Dios proveerá"; observemos lo que paso en el 2020 cuando llegó el COVID19, muchos perdieron sus fuentes de ingresos, y tuvieron que recurrir a medidas extremas para poder pasar ese mal momento; se trata de estar preparado para cualquier emergencia que se pueda presentar en el futuro.

El pasaje nos presenta dos momentos: la mañana y la tarde, no habla solo de un momento, la mañana es cuando somos jóvenes y tenemos toda la energía del mundo, sino también de la tarde, cuando nuestras fuerzas disminuyen, pero allí aumenta nuestra sabiduría, está hablando de la totalidad de nuestra vida, diversificar la siembra significa no limitarnos a un solo trabajo o fuente de ingreso.

A veces sembramos "por la mañana", cuando tenemos fuerzas, cuando el sol brilla y el ministerio o la vida familiar parecen fáciles y prometedores, pero la Palabra nos anima a no detenernos "a la tarde", cuando el cansancio llega, cuando los resultados no son visibles o cuando llegan las crisis.

Nuestro esfuerzo no depende de nuestro estado de ánimo, sino de nuestra constancia, es posible que ese proyecto que iniciaste "por la tarde", casi sin fuerzas, sea la que germine con más poder, de hecho muchos de los emprendimientos más rentables se los inicia a partir de los 50 años, diversificar es entender que cada momento es una oportunidad que Dios envía, sin importar cómo nos sintamos.

"No sabes cuál es lo mejor".

Si supiéramos exactamente qué trabajo daría fruto que esperamos, probablemente nos volveríamos calculadores y dejaríamos de depender de Dios; Dios en su infinita sabiduría, ha ocultado el resultado final de nuestros ojos para que aprendamos a confiar en Él y no en nuestra propia prudencia.

Diversificar la siembra es un acto de dependencia, significa lanzar la red al otro lado aunque no tenga lógica.

  • Puede que "esto" (lo que hiciste con gran planificación) prospere.
  • Puede que "aquello" (lo que hiciste espontáneamente por amor) sea lo que florezca.
  • O ¡que ambas cosas sean igualmente buenas!

Esta es la promesa que nos fortalece: no somos responsables del crecimiento, solo de la dispersión de la semilla, tu tarea es simplemente mantener tus manos ocupadas, sembrando en múltiples terrenos.

Conclusión

Querido hermano, si hoy te sientes tentado a medir tu valor por tus resultados visibles, recuerda Eclesiastés, tu llamado es a diversificar tu siembra, hazlo temprano y hazlo tarde.

No te detengas porque no veas resultados inmediatos, confía en que el Señor de la Cosecha está obrando en lo secreto, orquestando un crecimiento que, a su tiempo, superará tus expectativas. ¡no te canses de sembrar, porque a su tiempo segarás!

Aplicación práctica

  • No me rendiré si no veo resultados, seguiré intentando, intentando, intentando, intentando, hasta lograr el éxito.


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Dios te bendiga 

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