Dios es mi verdadera riqueza



Filipenses 4:11 "No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación."

Todo el tiempo nuestra mente está siendo bombardeada con anuncios, intentando hacernos mirar lo que nos falta y tratar de hacernos creer que si compramos esto o aquello... seremos felices, cuando cambies de auto, cuando te cases, cuando tengas esa posición, cuando esta cantidad de dinero, vas a ser feliz, pero, la Biblia nos dicen que la acumulación de cosas externas nunca podrá llenar un vacío que es interno.

Cuando obtienes ese carro, ese ascenso o ese dinero, puedes sentirte bien por un tiempo, pero esa sensación se acaba; por un momento recuerda cuando te compraste algo nuevo, ya sea un celular, una camisa, una cartera, un auto, lo que sea, te sentiste bien es posible que hasta orgulloso, pero después de un tiempo ese celular, ya no era tan buen (especialmente cuando sale el nuevo modelo), esa cartera ya no es tan bonita (cuando ves que sale otra cartera), el auto dejó de ser espectacular (cuando tu vecino se compró un mejor auto) y nuevamente vuelves a sentir que algo te falta, de que hay algo que te falta.

Pablo estaba escribiendo desde una prisión en Roma, dice: "He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación", porque la felicidad no es un tema de cuántas cosas tienes, sino que la felicidad es un estado interno.

La palabra "contentamiento" aquí no significa conformismo mediocre ni falta de aspiraciones, significa autosuficiencia interna, es la capacidad de estar satisfecho y en paz, independientemente de si el sol brilla o si hay tormenta, esa es la verdadera riqueza.

Para obtener esta riqueza, meditemos en estos dos puntos importantes:

La riqueza es un estado del alma, no del bolsillo

Podemos llegar a confundir el "nivel de vida" con la "calidad de vida", podemos elevar nuestro nivel de vida comprando lujos, pero nuestra calidad de vida depende de la paz en nuestro corazón, puedes estar muchas cosas lujosas, pero ¿eres feliz?; puedes decir que te levantas por las mañanas y disfrutas lo que haces, ¿Disfrutas de tu relación con Dios?, ¿De tu trabajo?, ¿De tu familia?, ¿De la vida?, ¿De los bienes materiales?; tienes muchos lujos, pero vives amargado, por querer tener más y más, o porque no sabes cuando te van a tocar las puertas de tu casa para ajustar cuentas, o porque no tienes una buena relación con la esposa, con tus hijos, o tus hermanos.

1 Timoteo 6:6 "Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;".

La Biblia llama "gran ganancia" a la piedad, el contentamiento es la certeza profunda de que Dios es bueno y que, en este momento, tienes exactamente lo que necesitas para cumplir Su propósito.

Cuando nuestra seguridad dejar de ser lo material (que es efímero y volátil) y ahora es lo eterno (que es inamovible), la ansiedad por el futuro desaparece porque entendemos que nuestra provisión no depende de la economía, sino de un Padre que es dueño de todo, la verdadera riqueza es poder dormir tranquilo sabiendo que tu identidad no está en lo que posees, sino en a quién perteneces.

El contentamiento no es un sentimiento, es un aprendizaje

Pablo dijo: "He aprendido", no nació con esta actitud; la desarrolló con el tiempo; ahora, si te sientes inquieto o insatisfecho, no significa que haya algo "roto" en ti, simplemente significa que estás en proceso de aprendizaje, Pablo termina con la famosa frase de Filipenses 4:13 "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece".

El contentamiento cristiano no se trata de apretar los dientes y aguantar a toda costa lo que estás pasando, se trata de dependencia, la verdadera riqueza es la presencia de Cristo en nosotros, cuando Él es tu mayor tesoro, las pérdidas terrenales duelen, pero no te destruyen; y las ganancias terrenales se disfrutan, pero no te esclavizan.

Conclusión

Te invito a redefinir tu concepto de riqueza, no mires lo que te falta; mira lo que ya tienes en Cristo, eres amado, eres perdonado, tienes salvación y tienes un propósito en esta vida.

Oración: Señor, gracias porque mi valor no depende de mis bienes, enséñame el secreto de estar saciado en Ti, calma mi ansiedad por el mañana y ayúdame a disfrutar las bendiciones de hoy con un corazón agradecido. En el nombre de Jesús, Amén.

 Aplicación práctica

  • Sin importar lo que esté viviendo dependeré de Dios.
  • Me sentiré satisfecho con lo que tengo.
  • Disfrutaré de todo lo que Dios me ha dado.
  • Mi relación con Dios no dependen ni las ganancias ni las pérdidas.


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Dios te bendiga 

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